diego la torre
Poeta recién llegado
Apostado a los relampagos olvidadizos
achispado de la opacidad
dejadez de preciar,
arrinconado a la soled
Ojos de muerte en melancolia
observan a las memorias
que circulan en la desolacion
y a las lagrimas que se banan en el respirar del mar.
Motas encendidas a lo lejos,
presencian al corazon verdugo por la pasion,
los granos de la arena al consuelo,
ofrecen antesala al cuerpo adolorido.
La mujer perdida entre las aguas movedizas
hace parte del recuerdo del amor caido,
la durmiente al solecismo penoso,
que adjudica,
de este mundo, ya se ha ido.
achispado de la opacidad
dejadez de preciar,
arrinconado a la soled
Ojos de muerte en melancolia
observan a las memorias
que circulan en la desolacion
y a las lagrimas que se banan en el respirar del mar.
Motas encendidas a lo lejos,
presencian al corazon verdugo por la pasion,
los granos de la arena al consuelo,
ofrecen antesala al cuerpo adolorido.
La mujer perdida entre las aguas movedizas
hace parte del recuerdo del amor caido,
la durmiente al solecismo penoso,
que adjudica,
de este mundo, ya se ha ido.