Y, quizá, por esos demonios, disfrazados de mariposas…
y por esas neblinas, con todo el tiempo de los recuerdos…
por esos mundos interiores, que no han sido un éxito ;
por qué el amor es un éxito, y los festivales, flotan en el aire…
por esos amaneceres, que nos buscaban por las melodías del café,
y la versión más cálida, de los ecos del barrio…
las raíces del tacto, y los torbellinos mágicos,
por las plazas y mercados del casco viejo de la ciudad;
esas habitaciones selváticas, esas cuatro paredes, agradecidas…
y esos corsarios, por esos océanos de colores sugerentes…