suicidio a mediano plazo

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa

cásate conmigo

sólo serán unos cuantos años
pasarán pronto
tendremos una casa
haremos lo que todo el mundo hace
comer, dormir, andar de la greña
ponerse los cuernos, ir a terapia de pareja;
los días de lluvia nos sentaremos frente a la ventana
y veremos los árboles mojarse detrás de los cristales
y el cielo gris y la cerca que rodea la casa
y nos pondremos tristes
los días restantes sobreviviremos como mejor podamos
y con frecuencia llegaremos a preferir haber muerto
y estaremos siempre de malhumor y apesadumbrados
tomaremos pastillas y alcohol y sufriremos ataques de pánico recurrentes
iremos a terapia de choque
soñaremos con la vida que no tuvimos
las personas que no conocimos y los lugares donde nunca fuimos
el amor perfecto que quizás dejamos colgado
en el universo paralelo que nos abstuvimos de franquear;
y pensaremos qué estúpidez fue casarnos
-si lo hubiera sabido, si alguien me hubiera dicho-
y cómo nos jodimos la vida por simple gusto
cómo perdimos la oportunidad de dedicarnos a la pintura
a la espeleología amateur o a prostituirnos en algún bar gay
tocar jazz en el metro de filadelfia o en el de nueva york
trabajar como mesero en un café de los campos elíseos
o barriendo la cubierta en el ferry copenhague-malmo;
y nos preguntaremos qué pasaría
-suponiendo que aún no tuviésemos necesidad de un bastón-
si un buen día abriéramos la puerta y simplemente echáramos a andar
y no diéramos nunca marcha atrás;
nos sentiremos desgraciados todo el tiempo
burlados por el destino y aplastados por las circunstancias
y nos someteremos a sesiones de hipnosis regresiva
para increpar a nuestra madre desde las mismas entrañas de su vientre
no haber pensado en abortarnos;
ocuparemos las horas libres en urdir el asesinato perfecto
la manera de provocar un resbalón en la ducha
o autoasfixia inducida por apremio sexual descontrolado
-quizás manipular los frenos del auto-
y cada vez que el café tenga un sabor extraño
detectaremos un brillo siniestro en la mirada del otro
y el corazón nos dará un vuelco;
nunca jamás nos confesaremos la verdad
lo infelices que somos, lo frustrados que estamos,
lo dolidos, lo miserables que nos sentimos
la rabia anidada en el pecho, la decepción sexual
-el aburrimiento de ver siempre la misma jeta en la cama-
la malditas ganas de no habernos conocido
el odio mutuo que llevamos años cultivando
cuidando de que el otro no sospeche su profundidad
ni esa mínima dosis de amor casi inexistente mezclada en él
que al parecer resultó más que suficiente
para no haber preferido nunca en todo este tiempo
vivir mejor en compañia de un puto perro






 
Hoy en día esto es la realidad de muchos matrimonios!! Hasta pareciera que estas casado por la
manera perfecta de como lo describes jejeje!!!
SALUDOS!! UNA OBRA MAGNIFICA!!!
 
Cuando veo vidas así imagino a esos pobres condenados a las cámaras de gas andando como borregos a lo que sabían era su muerte sin mover un dedo para impedirlo, por Dios aunque te peguen un tiro por la espalda patalea.
Solo se vive una vez y hay que agarrarla por los cuernos.
Muy doloroso pero a la vez real poema. Hay que ser valiente, cerrar la puerta y salir corriendo. De nuevo, solo se vive una vez.
Gracias por compartirlo.
Abrazos.
 

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