En esta noche negra se quiebra el cielo
y la belleza es un olvido,
abren las llamas su rostro a los barrancos del aire
y el aliento muere al filo de la sangre.
Avanzo, a solas, entre las flores vivas del mal
que huelen a muerte, niebla y miedo.
Y sin volver atrás, frente a la rapidez de morir,
el dolor calienta el frío
con la ferocidad del hambre, que a veces,
llena la urna del cerebro
sin remordimientos.
Yo soy el dios de mi destino
y el suicidio:
la luz donde se comunican los secretos.
y la belleza es un olvido,
abren las llamas su rostro a los barrancos del aire
y el aliento muere al filo de la sangre.
Avanzo, a solas, entre las flores vivas del mal
que huelen a muerte, niebla y miedo.
Y sin volver atrás, frente a la rapidez de morir,
el dolor calienta el frío
con la ferocidad del hambre, que a veces,
llena la urna del cerebro
sin remordimientos.
Yo soy el dios de mi destino
y el suicidio:
la luz donde se comunican los secretos.