elpoetaz
Poeta fiel al portal
Un suicidio nace hoy,
una muerte, un adiós;
dulce niña, tierna flor,
princesita sin amor.
El sol brilla sobre ti
iluminando tu extinto existir;
el mundo gira sobre sí
y todos miran hacia ti.
Soplaba fuerte el viento
en mi faz al momento de saltar,
fui cayendo despacito,
acercándome poco a poquito
al feliz final
que tanto ansiaba llegar.
¿Nunca alguien te amó?
¿Nunca alguien en ti pensó?
¿Nunca una caricia
que demostrara amor?
¿Jamás alguien te entendió?
Encerrada en mi libertad
viví en ilusión
hasta el día
que me di cuenta de mi error
Riega tu sangre la calle
y en el pavimento
yace lo que fue tu cuerpo;
llega una ambulancia,
acordonan el área
¿Hay una sonrisa
en tu cara?
Duro fue caer al pavimento
mas dulce como la muerte
fue besar el asfalto
y sentir el suelo
de esta ciudad
que a pedazos va cayendo.
Lloran tus padres
en el funeral
sin poderse explicar
que te motivo a saltar;
tus amigos dejan
rosas en tu pedestal,
tus amigas un beso en el altar.
¡Ja, ja, ja! Hipocresía
pura en ese funeral
¿Llorando mis padres?
¿Amigos con flores?
¿Mujeres besando mi altar?
¡Ja, ja, ja!
Tu padre avienta
el primer puño de tierra,
tu madre no controla el llanto
que sus ojos albergan;
todos te dicen adiós,
nadie entiende los motivos
de tu atroz decisión.
Nunca en vida alguien
con sinceridad
me regalo una flor,
ninguna amiga
jamás conmigo lloró
¿Muerta valgo mas que viva?
Viví muerta estos años
y ahora muero
para existir en la conciencia
del humano.
Hay un joven en tu tumba,
es alto y fornido,
muy bien parecido;
llora tu partida,
tu tan abrupta despedida.
Agradecida me siento
por haberme muerto.
Ese que llora
no le llora por mi persona,
le llora a mi cuerpo;
llora por las noches de lujuria
que conmigo ya jamás tendrá,
llora por mis pechos,
por mis besos;
para él sólo fui
su perra en celo.
Tu madre esta inconsolable,
tu padre no puede controlarle.
No entiendo tus palabras,
tus amigos te querían,
tus padres te adoraban.
Hace días esa mentira
yo todavía creía,
viví de su amor plástico,
muerta de calor humano,
vacía de sinceridad
tan llena de oscura soledad.
Mi padre siempre trabajando
o de viaje o tomando;
mi madre perdida en sus novelas,
en el salón de belleza
o de “Shopping” por las tiendas.
De verdad poeta,
mi vida parecía ser la felicidad,
todo lo que alguien pudiese desear;
mi cuerpo era escultural,
angélica era mi faz,
sonreía con mi mirada
mas marchita estaba mi alma.
La condena del suicida
es estar de Dios alejado,
ser un alma peregrina,
un anima penando;
la muerte feliz no te hará,
escapaste de tu realidad,
cortaste tu vida sin intentar cambiar.
No pido perdón,
mucho menos redención;
fue mi vida y la corté,
es mi vida y la tomé.
Bien dices que escapé
mas cambiar si intenté
y sólo me di cuenta
de la cruda realidad,
mi motivo de saltar.
No hay perdón para el suicida,
ni esperanza, ni anhelo,
condenado está
al olvido del cielo.
Traté de cambiar mi vida
haciendo caridad,
aprendiendo a amar de verdad;
mi novio me abandonó
sólo por no querer
seguir complaciendo
sus lascivos deseos,
sus mas perversos sueños;
mis amigas aun lado me hicieron
por darle pan al hambriento.
Tu caridad de nada servirá,
fuiste una cobarde al saltar
y por la eternidad tu alma penará
Tal vez sufra en ese
infierno del cual, aun no hablas
pero en el cual estas cavilando;
no será querube, ni ángel;
no seré más que sangre
que riega el pavimento
o un lujurioso recuerdo,
una hija incomprendida
y sin amor sincero
El mundo mi alma pervirtió
y mis sueños destrozó,
yo me suicidé mas fue él
quien en verdad me aniquiló."
una muerte, un adiós;
dulce niña, tierna flor,
princesita sin amor.
El sol brilla sobre ti
iluminando tu extinto existir;
el mundo gira sobre sí
y todos miran hacia ti.
Soplaba fuerte el viento
en mi faz al momento de saltar,
fui cayendo despacito,
acercándome poco a poquito
al feliz final
que tanto ansiaba llegar.
¿Nunca alguien te amó?
¿Nunca alguien en ti pensó?
¿Nunca una caricia
que demostrara amor?
¿Jamás alguien te entendió?
Encerrada en mi libertad
viví en ilusión
hasta el día
que me di cuenta de mi error
Riega tu sangre la calle
y en el pavimento
yace lo que fue tu cuerpo;
llega una ambulancia,
acordonan el área
¿Hay una sonrisa
en tu cara?
Duro fue caer al pavimento
mas dulce como la muerte
fue besar el asfalto
y sentir el suelo
de esta ciudad
que a pedazos va cayendo.
Lloran tus padres
en el funeral
sin poderse explicar
que te motivo a saltar;
tus amigos dejan
rosas en tu pedestal,
tus amigas un beso en el altar.
¡Ja, ja, ja! Hipocresía
pura en ese funeral
¿Llorando mis padres?
¿Amigos con flores?
¿Mujeres besando mi altar?
¡Ja, ja, ja!
Tu padre avienta
el primer puño de tierra,
tu madre no controla el llanto
que sus ojos albergan;
todos te dicen adiós,
nadie entiende los motivos
de tu atroz decisión.
Nunca en vida alguien
con sinceridad
me regalo una flor,
ninguna amiga
jamás conmigo lloró
¿Muerta valgo mas que viva?
Viví muerta estos años
y ahora muero
para existir en la conciencia
del humano.
Hay un joven en tu tumba,
es alto y fornido,
muy bien parecido;
llora tu partida,
tu tan abrupta despedida.
Agradecida me siento
por haberme muerto.
Ese que llora
no le llora por mi persona,
le llora a mi cuerpo;
llora por las noches de lujuria
que conmigo ya jamás tendrá,
llora por mis pechos,
por mis besos;
para él sólo fui
su perra en celo.
Tu madre esta inconsolable,
tu padre no puede controlarle.
No entiendo tus palabras,
tus amigos te querían,
tus padres te adoraban.
Hace días esa mentira
yo todavía creía,
viví de su amor plástico,
muerta de calor humano,
vacía de sinceridad
tan llena de oscura soledad.
Mi padre siempre trabajando
o de viaje o tomando;
mi madre perdida en sus novelas,
en el salón de belleza
o de “Shopping” por las tiendas.
De verdad poeta,
mi vida parecía ser la felicidad,
todo lo que alguien pudiese desear;
mi cuerpo era escultural,
angélica era mi faz,
sonreía con mi mirada
mas marchita estaba mi alma.
La condena del suicida
es estar de Dios alejado,
ser un alma peregrina,
un anima penando;
la muerte feliz no te hará,
escapaste de tu realidad,
cortaste tu vida sin intentar cambiar.
No pido perdón,
mucho menos redención;
fue mi vida y la corté,
es mi vida y la tomé.
Bien dices que escapé
mas cambiar si intenté
y sólo me di cuenta
de la cruda realidad,
mi motivo de saltar.
No hay perdón para el suicida,
ni esperanza, ni anhelo,
condenado está
al olvido del cielo.
Traté de cambiar mi vida
haciendo caridad,
aprendiendo a amar de verdad;
mi novio me abandonó
sólo por no querer
seguir complaciendo
sus lascivos deseos,
sus mas perversos sueños;
mis amigas aun lado me hicieron
por darle pan al hambriento.
Tu caridad de nada servirá,
fuiste una cobarde al saltar
y por la eternidad tu alma penará
Tal vez sufra en ese
infierno del cual, aun no hablas
pero en el cual estas cavilando;
no será querube, ni ángel;
no seré más que sangre
que riega el pavimento
o un lujurioso recuerdo,
una hija incomprendida
y sin amor sincero
El mundo mi alma pervirtió
y mis sueños destrozó,
yo me suicidé mas fue él
quien en verdad me aniquiló."
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