ojos_de_luna
Poeta recién llegado
M:
¿por que me duele tanto aún?
te has ido sin despedir nostalgias
en el testamento de tu voz me regalas la luna
y desechas viejos dinosaurios en mi cabeza,
la sinceridad nunca estuvo a ras de piel, como a ras de tus propios labios,
mis manos cansadas de escribir, balbucean,
mis muñecas desesperadas y adoloridas,
por tantas agujas y navajas sin filo,
quieren desenterrar viejos clavos que me atan
a una cruz que camina bajo tu sombra,
se cae mi llanto, caen las fotos, caen los teatros,
y las razones de mi locura son tan nítidas,
como los argumentos que me mantienen viva y tan breve al filo del suicidio,
viva respirando la toxicidad que queda sin ti,
los ecos lejanos de tu voz inquebrantable suenan por un cerebro hueco,
sueños que busco y que pierdo,
usando tus propias frases sabiendome olvidada
y alejada del puerto de un adiós que nunca supiste decir,
ante el humor negro de un alma precipitada...
mi corazón ya no tiene hambre de amor,
ahora solo busca en los rincones su humanidad,
que nadie se ha atrevido a hurgar,
las verdades se acaban, y los problemas infinitos encuentran solución
en el sueño eterno del que estoy privada,
las preciosas emociones no me han dejado caer rodando por las escaleras,
en las mañanas las cortinas no detienen mas al horizonte
sobre iris, bajo parpados pesados,
las cobijas no presionan más lo que me queda de piel
y las cadenas en mis manos dejan sanar las heridas que provoque,
por un error masoquista que no quiero analizar,
un trauma y continuan mis problemas en el ello,
mi fijación por las pulsiones culmina en una sensibilidad poco común ante el dolor;
el gusto por lo físico y el horror ante una esencia que conozco más que a las palabras,
el autoanalisis que recabe de mi misma llega a una conclusión;
entre mas claro pienso mas debo desviar mi buena salud mental,
quiero errores y mucha libertad,
prefiero el libertinaje y cero culpabilidad...
¿por que me duele tanto aún?
te has ido sin despedir nostalgias
en el testamento de tu voz me regalas la luna
y desechas viejos dinosaurios en mi cabeza,
la sinceridad nunca estuvo a ras de piel, como a ras de tus propios labios,
mis manos cansadas de escribir, balbucean,
mis muñecas desesperadas y adoloridas,
por tantas agujas y navajas sin filo,
quieren desenterrar viejos clavos que me atan
a una cruz que camina bajo tu sombra,
se cae mi llanto, caen las fotos, caen los teatros,
y las razones de mi locura son tan nítidas,
como los argumentos que me mantienen viva y tan breve al filo del suicidio,
viva respirando la toxicidad que queda sin ti,
los ecos lejanos de tu voz inquebrantable suenan por un cerebro hueco,
sueños que busco y que pierdo,
usando tus propias frases sabiendome olvidada
y alejada del puerto de un adiós que nunca supiste decir,
ante el humor negro de un alma precipitada...
mi corazón ya no tiene hambre de amor,
ahora solo busca en los rincones su humanidad,
que nadie se ha atrevido a hurgar,
las verdades se acaban, y los problemas infinitos encuentran solución
en el sueño eterno del que estoy privada,
las preciosas emociones no me han dejado caer rodando por las escaleras,
en las mañanas las cortinas no detienen mas al horizonte
sobre iris, bajo parpados pesados,
las cobijas no presionan más lo que me queda de piel
y las cadenas en mis manos dejan sanar las heridas que provoque,
por un error masoquista que no quiero analizar,
un trauma y continuan mis problemas en el ello,
mi fijación por las pulsiones culmina en una sensibilidad poco común ante el dolor;
el gusto por lo físico y el horror ante una esencia que conozco más que a las palabras,
el autoanalisis que recabe de mi misma llega a una conclusión;
entre mas claro pienso mas debo desviar mi buena salud mental,
quiero errores y mucha libertad,
prefiero el libertinaje y cero culpabilidad...