amelita
Poeta adicto al portal
Vengo a entregar la suma de mis sueños,
a dejar en tu almohada mis decepciones,
a sepultar amores ingratos, extraviados,
a revivir las llamas prendidas con tus ojos,
a rescatar los besos que mueren en tu boca,
a degustar el eco que tienen tus latidos.
Vengo a sentarme al borde del espejo,
a confrontar tus ansias prohibidas,
a exterminar de un golpe los susurros,
a demoler con fuerza los espacios,
que no permiten que tu amor estalle,
con el ímpetu atroz de la tormenta,
con el poder de el mar embravecido.
Vengo a beber de tu fuente bendita,
vengo a bucear en tus profundidades,
a sumergirme en tu piel, a conquistarla,
a dibujarte aromáticas flores en el alma.
Traigo un cofre repleto de esperanzas,
de amaneceres nuevos y de nubes,
de noches dulces y de arenas blancas;
también encontraras las golondrinas
que buscan anidar entre tu cielo.
Pero si lo anterior no te bastara,
te dejo un corazón que languidece
bajo los rayos plateados de tu luna
y te entrego este verso prisionero,
en la tinta indeleble de tu vida
a dejar en tu almohada mis decepciones,
a sepultar amores ingratos, extraviados,
a revivir las llamas prendidas con tus ojos,
a rescatar los besos que mueren en tu boca,
a degustar el eco que tienen tus latidos.
Vengo a sentarme al borde del espejo,
a confrontar tus ansias prohibidas,
a exterminar de un golpe los susurros,
a demoler con fuerza los espacios,
que no permiten que tu amor estalle,
con el ímpetu atroz de la tormenta,
con el poder de el mar embravecido.
Vengo a beber de tu fuente bendita,
vengo a bucear en tus profundidades,
a sumergirme en tu piel, a conquistarla,
a dibujarte aromáticas flores en el alma.
Traigo un cofre repleto de esperanzas,
de amaneceres nuevos y de nubes,
de noches dulces y de arenas blancas;
también encontraras las golondrinas
que buscan anidar entre tu cielo.
Pero si lo anterior no te bastara,
te dejo un corazón que languidece
bajo los rayos plateados de tu luna
y te entrego este verso prisionero,
en la tinta indeleble de tu vida
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