Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
Superstición
Siempre que llego al doce, evito el trece;
como un reloj: soy muy supersticioso,
y nunca subo a un piso con el número trece
por el trece de Cristo, por el trece de Francia;
con trece mas nunca alquilo estancia,
Como una vez dijera, (aunque soy mas alegre
que un perro con dos colas), mis íntimos amigos
incluyendome a mí solo sumamos doce.
Respeto el calendario y ese día lo guardo
y para el colmo si es un martes o un viernes
y brinco ese escalón, aunque no siempre,
por eso las veces de mi mala suerte.
Un doce la encontré y la perdí enun trece
por no estar allí cuando esperaba,
porque ese día ni a la esquina me asomo;
y como fobia me causa hasta el nombrarlo
a todos estos versos los he ido contando,
el titulo no vale y estoy brincando el trece,
pero hice siete más para mi buena suerte.
Siempre que llego al doce, evito el trece;
como un reloj: soy muy supersticioso,
y nunca subo a un piso con el número trece
por el trece de Cristo, por el trece de Francia;
con trece mas nunca alquilo estancia,
Como una vez dijera, (aunque soy mas alegre
que un perro con dos colas), mis íntimos amigos
incluyendome a mí solo sumamos doce.
Respeto el calendario y ese día lo guardo
y para el colmo si es un martes o un viernes
y brinco ese escalón, aunque no siempre,
por eso las veces de mi mala suerte.
Un doce la encontré y la perdí enun trece
por no estar allí cuando esperaba,
porque ese día ni a la esquina me asomo;
y como fobia me causa hasta el nombrarlo
a todos estos versos los he ido contando,
el titulo no vale y estoy brincando el trece,
pero hice siete más para mi buena suerte.
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