Supremo Don
Tus pechos turgentes,
dueño de ellos soy,
tu sexo caliente por el que mi vida doy,
tus labios cubanos son mi fiel destino,
en días de boda se cruzan caminos,
en tu piel encinta de mis hijos y los tuyos,
un niño ya es hijo de nosotros mismos,
un ángel caído que ya nos protege,
un alma perdida entre ambos designios,
un duende y un hada bendiciendo el camino,
una jauría de águilas sobrevolando el camino,
una estrella fugaz cuando pienso en ti,
un maestro de esgrima sin nada que esgrimir,
a no ser nuestro amor,
a no ser el deseo que anida en los dos,
a no ser el Cielo que nos protege
y el Camino que se construye con nuestra pasión.
Todo vive y muere contigo,
Cielo de mi gran amor.
Todo vuelve y retorna.
Camino del supremo Don.
A ti, Ehide.
Te quiero.
Psycho
Tus pechos turgentes,
dueño de ellos soy,
tu sexo caliente por el que mi vida doy,
tus labios cubanos son mi fiel destino,
en días de boda se cruzan caminos,
en tu piel encinta de mis hijos y los tuyos,
un niño ya es hijo de nosotros mismos,
un ángel caído que ya nos protege,
un alma perdida entre ambos designios,
un duende y un hada bendiciendo el camino,
una jauría de águilas sobrevolando el camino,
una estrella fugaz cuando pienso en ti,
un maestro de esgrima sin nada que esgrimir,
a no ser nuestro amor,
a no ser el deseo que anida en los dos,
a no ser el Cielo que nos protege
y el Camino que se construye con nuestra pasión.
Todo vive y muere contigo,
Cielo de mi gran amor.
Todo vuelve y retorna.
Camino del supremo Don.
A ti, Ehide.
Te quiero.
Psycho