ojicafes
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quisiera esconderme en el viento
en las letras que se agitan y golpean las palabras
en el altar consagrado de tu boca
en el lugar donde se atormenta el agua evaporada
como incienso que aborrasca las llamas danzantes
en la profundidad anochecida en el vaivén del cuarzo
palpitado ayeres inmunes de quedarse sin memoria…
en un historia que renace cada día.
Capitular en compendios pasajes por la luna
enmarcados con recuadros de ilusiones
alucinado en surrealismos divergentes
rompiendo barreras infranqueables
acentuado matices como muescas
apagando avernos aprisionando labios opuestos…
dispuestos a enfrentarse entre sombras
delineado los parajes circunscritos en contexto
eclipsando lunas de por medio
y la sin razón dejada atrás de algún pretexto.
Ahí, donde se amontonan a resguardo
los humildes versos que te canto,
donde entre cantos hechizantes de sirenas
y el trinar de las aves…me recuerdas.
Iré por la llave de acceso a tu universo
ahí, donde se acunan mis deseos
y el ave palpitante de una flor…
que va en mis besos.
Geber Humberto Pérez Ulín.
en las letras que se agitan y golpean las palabras
en el altar consagrado de tu boca
en el lugar donde se atormenta el agua evaporada
como incienso que aborrasca las llamas danzantes
en la profundidad anochecida en el vaivén del cuarzo
palpitado ayeres inmunes de quedarse sin memoria…
en un historia que renace cada día.
Capitular en compendios pasajes por la luna
enmarcados con recuadros de ilusiones
alucinado en surrealismos divergentes
rompiendo barreras infranqueables
acentuado matices como muescas
apagando avernos aprisionando labios opuestos…
dispuestos a enfrentarse entre sombras
delineado los parajes circunscritos en contexto
eclipsando lunas de por medio
y la sin razón dejada atrás de algún pretexto.
Ahí, donde se amontonan a resguardo
los humildes versos que te canto,
donde entre cantos hechizantes de sirenas
y el trinar de las aves…me recuerdas.
Iré por la llave de acceso a tu universo
ahí, donde se acunan mis deseos
y el ave palpitante de una flor…
que va en mis besos.
Geber Humberto Pérez Ulín.