Mavila
Poeta que considera el portal su segunda casa
SUS GESTOS
Llegó el día, por fin iba a conocerle, nerviosa con mil gorrioncillos revoloteando por mi interior. Me dispongo a sacar partido a todo lo que hay en mí, me ducho, seco cuidadosamente mi cuerpo, paso seguido deslizo mis manos por la piel delicadamente sin que quede ni un trocito de ella sin ser impregnada con una delicada crema perfumada.
Seco mi pelo y me miro al espejo, me siento satisfecha con lo que veo en el reflejado. Un rostro dulce con unos increíbles ojos negros, adornados con unas largas pestañas perfectamente maquilladas, haciendo juego con unos labios dibujados con suave delicadeza y perfecta armonía.
Paso por mi armario de allí saco un conjunto de lencería comprado para la ocasión es perfecto, sensual, dibuja mis senos con todo su esplendor paso seguido empiezo a introducir unas medias negras por mis piernas miro de reojo al espejo satisfecha con el resultado que en el se intuye.
Estoy indecisa, no sé que ponerme, me arriesgo con una falda ajustada, por encima de mi rodilla de color negro que estiliza mi figura y una blusa con generoso escote. Ahora intento escoger unos zapatos, no veo los que quiero ponerme, revuelvo hasta encontrar los zapatos perfectos de tacón alto de aguja, color negro.
Hacen que me sienta alta con unas increíbles piernas.
Me miro satisfecha, estoy segura de mí y me dispongo a salir a su encuentro.
Salgo con la mente llena de él, de todas nuestras conversaciones ocultas entre paredes, llenas de ilusiones y esperanzas.
Hace ya tres meses que nos encontramos por casualidad entre miles de palabras, entre miles de mentiras, ajenas a nosotros, nos reconocimos enseguida, fue suficiente un par de líneas escritas desde un frió ordenador para reconocer nuestras almas.
Esta lloviendo, el tiempo es desapacible pero no importa , solo pienso en acelerar mi paso, para poder llegar lo antes posible al lugar donde él me espera, pasa un taxi y levanto mi mano para pararlo , una vez dentro y cómodamente sentada , intento tranquilizarme , hay una agradable música de fondo y dejo volar mi imaginación ¿ como resultara todo? ¿le causare buena impresión? Yo le vi, alguna vez en alguna fotografías pero él no tiene ni idea de cómo soy, la imaginación vuela y se crea sus propias imágenes.
¿Será un encuentro tenso e impersonal? no sé, pero ahora lo único cierto es el alboroto que siento en mi interior, nerviosa como una chiquilla de quince años, con unas ganas locas de verle por fin.
Estoy llegando, no sé si me habrá esperado, llego un poco tarde el trafico en Madrid es un poco insoportable.
Me quedo en la esquina cercana, prefiero que me vea llegar será agradable ver su cara de incertidumbre según me valla acercando a él.
Ahí esta de pie, junto a una columna del soportal de unos grandes almacenes, su mirada se posa fijamente en mí según me voy acercando, esta claro nos reconocimos enseguida, una sonrisa dulce y picarona sale de nuestros labios.
Nos cuesta mantener la mirada fija el uno en el otro, una sensación de calor empieza a invadir mi cuerpo, realmente me siento turbada y no se muy bien que decirle, solo sé que está delante de mi, después de tanto tiempo esperando este encuentro.
Vamos a una cafetería cercana, hay que subir unos cuantos pisos en escaleras mecánicas, por dios se me hacen interminables, sentir su presencia en mi espalda, hace que se me erice el vello.
Nos sentamos pedimos un café, comenzamos a charlar, entonces todo surge de repente, mi mirada se clava en sus ojos siento como aparta los suyos de los míos. Seguimos charlando animadamente, por fin puedo ver como se mueve, sus gestos, su voz y ese olor tan personal y agradable allí permanecimos riendo mirándonos y con una sensación interminable, de posar mis labios en los suyos.
Terminamos el café, la hora se nos echo encima y decidimos salir del local, nos dirigimos al ascensor , mientras llega parece pasar una eternidad, estamos solos entramos las puertas se cierran no pude contenerme más y acercándome a él, le miro fijamente a los ojos , esta vez su mirada permanece fija en la mía , mi mano acaricia su mejilla , nos miramos con pasión y un beso lleno de miles se sensaciones hace que se fundan nuestros labios .Es increíble el fuego recorre mi cuerpo y el tiempo parece pararse . Entre los dos nació algo tan especial y bello que me acompañara el resto de mis días.
Aquí, es donde me di cuenta, que sus gestos se me habían quedado clavados en mi mente y jamás los olvidaría.
Mavila.
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