Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Arden mis manos y no llueve,
mis alas me abandonaron.
Soy blanco fácil de sus miradas,
esas que matan minutos y mariposas,
son capaces de enjaular tu risa,
desayunan números y estadísticas,
se ponen de rodillas y lloran cadenas.
Solo tengo una escapatoria,
mi lapicero cargado de versos
para construir un sendero secreto
que me lleve a un paraíso de palabras.
mis alas me abandonaron.
Soy blanco fácil de sus miradas,
esas que matan minutos y mariposas,
son capaces de enjaular tu risa,
desayunan números y estadísticas,
se ponen de rodillas y lloran cadenas.
Solo tengo una escapatoria,
mi lapicero cargado de versos
para construir un sendero secreto
que me lleve a un paraíso de palabras.