Arkhazul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mis hermanas mayores manipulaban la ouija esa noche.
Yo, más niño, las miraba perplejo y con temor reverencial.
Maliciosas, dijeron adivinar el nombre de quien sería en un futuro mi esposa: la tabla dijo Ana.
Mi Ana se llamó Susana: ella 16, yo 20; mis hermanas inconscientemente celosas nos exiliaron a una granja de mi padre a las afueras de la ciudad.
Hay una mujer para cada hombre y aprendimos a ser uno del otro. Cuántas veces lloramos juntos después de hacer el amor y cuántas veces nos perdonamos llorando también.
Cómo ha pasado el tiempo le digo al espejo llorando todavía. Todavía no alcanzo a mi Susana.
Yo, más niño, las miraba perplejo y con temor reverencial.
Maliciosas, dijeron adivinar el nombre de quien sería en un futuro mi esposa: la tabla dijo Ana.
Mi Ana se llamó Susana: ella 16, yo 20; mis hermanas inconscientemente celosas nos exiliaron a una granja de mi padre a las afueras de la ciudad.
Hay una mujer para cada hombre y aprendimos a ser uno del otro. Cuántas veces lloramos juntos después de hacer el amor y cuántas veces nos perdonamos llorando también.
Cómo ha pasado el tiempo le digo al espejo llorando todavía. Todavía no alcanzo a mi Susana.
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