Paula Bécquer
Poeta recién llegado
Dos mortales en suspensión divina
se asemejan a la tierra y al cielo,
se involucran íntegramente con distinto fuego.
Se definen claramente con la misma verdad
Dos mortales...
Repiten otra vez las frases hechas.
Recorren las líneas...
dibujadas con la piel.
Aceleran los latidos de labios, confundiéndolos con besos.
abrazan los espacios...
sin esperar el tiempo.
Dos mortales...
Reviven con la fuerza de la primera vez,
perfeccionan las razones del corazón.
Y viven los recuerdos, que en el alma esperan,
a tan solo un sentimiento abrazado con la piel.
Dos mortales reviviendo en las raíces del amanecer,
conjugando el tiempo con un mismo querer.
Estableciendo mutuas...
posesiones compartidas.