Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cargado de vértigo el destino,
gira el mundo remolino,
dejando inmóvil el molino;
de la vida misma que camino.
Detenerse, un instante, inútil
abandonare la mesa,
ocultándome un instante febril,
buscando otra promesa
Huelo las cenizas muertas,
el agua que humedece;
cierra mis emociones yertas
cuando mi arcilla,
se diluye entre mis dedos
es mi vida misma que moldeo
gira el mundo remolino,
dejando inmóvil el molino;
de la vida misma que camino.
Detenerse, un instante, inútil
abandonare la mesa,
ocultándome un instante febril,
buscando otra promesa
Huelo las cenizas muertas,
el agua que humedece;
cierra mis emociones yertas
cuando mi arcilla,
se diluye entre mis dedos
es mi vida misma que moldeo