Hades1991
Poeta recién llegado
Suspirar, ese gesto insignificante
que tienen los sabios al rectificar
dejando a todo un pueblo en asombro
ante el ignorante erudito
que ante contar su verdad como mito
prefiere encogerse de hombros
resultando un gesto inocente
que busca expresar el momento
volviendo en el aire patente
ansiedad, enfado o agotamiento.
A veces también suspiro
Solo si estoy contento,
o quizás por ser respaldado,
el gesto de “me he caído”
un gesto de “lo he logrado”.
Gesto que exhala del cuerpo
por fin toda mala conciencia,
el que invita a corregirnos
y va tejiendo una manta
bajo la que podemos evadirnos
reposando la sabiduría adquirida
como pobres peregrinos;
esa capacidad de cambio,
esa fuerza del suspiro,
diciéndote que de todo se sale
esta claro, nos ha jodido…
La fuerza que igual doma al enfado
como es elixir de mi eterna juventud,
me hace sentirme juzgado,
pelear con acritud,
aquello que con su luz me inunda
o me trae profunda oscuridad
apoderándose de un segmento
ahogándome en vanidad.
tan pronto suspiro agobiado,
presa del miedo a la muerte
o exceso de vitalidad;
todo comienza al instante
en que decido suspirar.
que tienen los sabios al rectificar
dejando a todo un pueblo en asombro
ante el ignorante erudito
que ante contar su verdad como mito
prefiere encogerse de hombros
resultando un gesto inocente
que busca expresar el momento
volviendo en el aire patente
ansiedad, enfado o agotamiento.
A veces también suspiro
Solo si estoy contento,
o quizás por ser respaldado,
el gesto de “me he caído”
un gesto de “lo he logrado”.
Gesto que exhala del cuerpo
por fin toda mala conciencia,
el que invita a corregirnos
y va tejiendo una manta
bajo la que podemos evadirnos
reposando la sabiduría adquirida
como pobres peregrinos;
esa capacidad de cambio,
esa fuerza del suspiro,
diciéndote que de todo se sale
esta claro, nos ha jodido…
La fuerza que igual doma al enfado
como es elixir de mi eterna juventud,
me hace sentirme juzgado,
pelear con acritud,
aquello que con su luz me inunda
o me trae profunda oscuridad
apoderándose de un segmento
ahogándome en vanidad.
tan pronto suspiro agobiado,
presa del miedo a la muerte
o exceso de vitalidad;
todo comienza al instante
en que decido suspirar.