Desvergonzadas fantasías tendidas en los ocasos
de aquellas charlas fugaces y ocasionales
vagabundean por el imperfecto suspiro
que compartimos de tanto en tanto.
Dolientemente bello es antojarse
con la ilusión de un encuentro furtivo
Esos retratos de una orilla sin nombre,
que atesora la casa de invariables ensueños,
con el hogar encendido, la alfombra tibia,
y el ventanal empañado que condensa
en los cristales esas pasiones inconfesas.
Allí mismo donde resbalan mis manos
unidas a tuyas, allí donde transpiran
las memorias, que se unen antojadamente
a ese imperfecto suspiro que compartimos
de tanto en tanto
de aquellas charlas fugaces y ocasionales
vagabundean por el imperfecto suspiro
que compartimos de tanto en tanto.
Dolientemente bello es antojarse
con la ilusión de un encuentro furtivo
Esos retratos de una orilla sin nombre,
que atesora la casa de invariables ensueños,
con el hogar encendido, la alfombra tibia,
y el ventanal empañado que condensa
en los cristales esas pasiones inconfesas.
Allí mismo donde resbalan mis manos
unidas a tuyas, allí donde transpiran
las memorias, que se unen antojadamente
a ese imperfecto suspiro que compartimos
de tanto en tanto