Sencillo y suave manantial desvelado,
no me rompas el sueño y déjame,
seguir sumergido, en el desordenado
y fragante azabache de tú pelo.
Invadido por la savia profunda,
que viaja por tus venas,
murmullo que palpita,despierta
y agita la respiración,
llamarada dulce,
que apresura con suavidad,
el andar pausado de
mí apricionado suspiro.
Tus brazos, rodeándome,
son la delicada red,
que enreda, hunde y emerge,
este desencadenado corazón,
mientras al contacto tibio de tus labios;
frescura estática,
de esta desmedida sin razón,
aguardan el instante estrellado,
perdido y encontrado,
dónde los ojos vierten su luz
y la alegría solloza,
inmenso sabor de que,
mí vida, no depende de mí.
no me rompas el sueño y déjame,
seguir sumergido, en el desordenado
y fragante azabache de tú pelo.
Invadido por la savia profunda,
que viaja por tus venas,
murmullo que palpita,despierta
y agita la respiración,
llamarada dulce,
que apresura con suavidad,
el andar pausado de
mí apricionado suspiro.
Tus brazos, rodeándome,
son la delicada red,
que enreda, hunde y emerge,
este desencadenado corazón,
mientras al contacto tibio de tus labios;
frescura estática,
de esta desmedida sin razón,
aguardan el instante estrellado,
perdido y encontrado,
dónde los ojos vierten su luz
y la alegría solloza,
inmenso sabor de que,
mí vida, no depende de mí.
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