Salió de mí,
huyó de las tinieblas de mi garganta,
huyó repugnado de mi cobardía,
escapó de la cárcel que eran mis costillas.
Al salir miro atrás,
y me vio sorprendido de su mirar,
alargué mi mano, lo cogí
y lo guarde en mi bolsillo.
Lo escondí tanto como pude,
poniéndolo en un estrecho hueco,
poniéndolo con los demás,
y juntos gritaban: ¡No mas! ¡No mas!.
Conseguí acallarlos con una sonrisa,
más tarde ella pregunto: ¿Te pasa algo?
Nada dije yo.
Y se giro dando importancia a un absurdo.
Me fije en su pelo,
en el centellear de su figura,
y entonces...
Salió de mi,
huyo...
huyó de las tinieblas de mi garganta,
huyó repugnado de mi cobardía,
escapó de la cárcel que eran mis costillas.
Al salir miro atrás,
y me vio sorprendido de su mirar,
alargué mi mano, lo cogí
y lo guarde en mi bolsillo.
Lo escondí tanto como pude,
poniéndolo en un estrecho hueco,
poniéndolo con los demás,
y juntos gritaban: ¡No mas! ¡No mas!.
Conseguí acallarlos con una sonrisa,
más tarde ella pregunto: ¿Te pasa algo?
Nada dije yo.
Y se giro dando importancia a un absurdo.
Me fije en su pelo,
en el centellear de su figura,
y entonces...
Salió de mi,
huyo...