notremaison
Poeta fiel al portal
Suspiros y silencios
¿Sabes qué me apena? No ves que muero
en nostálgico deambular ¡Búscame!
Me hallarás en la penumbra de mi voz,
en el claro de luna y el canto de un hada.
Corre y apriétame en tus tibios brazos
sentirás el latir de mi alma en regocijo,
la gracia de tu amor entre mis pétalos
renaciendo en la frágil ternura de tu cuerpo.
Cada suspiro me hace temblar, alientas mis deseos
de hablarte y no callar, tu vida es un racimo
de dulces inquietudes y de mí no te irás.
¿No te acuerdas cuando tropezamos en la plaza?
Nuestros poemas volaron como palomas…
Mis ojos resplandecían al ver tu pelo revuelto,
tu mirada azabache se prendió a mi verde mirada.
Aquí he de quedarme, ya no más soledad ni espinas
en la mente, almíbar de mi vida, sortilegio.
Seremos amigos, amantes, dos jilgueros al amanecer;
cuando atardezca, bajo el crepuscular manto, seremos
fuego de almenaras, perpetua constelación de amor.
Matilde Maisonnave
¿Sabes qué me apena? No ves que muero
en nostálgico deambular ¡Búscame!
Me hallarás en la penumbra de mi voz,
en el claro de luna y el canto de un hada.
Corre y apriétame en tus tibios brazos
sentirás el latir de mi alma en regocijo,
la gracia de tu amor entre mis pétalos
renaciendo en la frágil ternura de tu cuerpo.
Cada suspiro me hace temblar, alientas mis deseos
de hablarte y no callar, tu vida es un racimo
de dulces inquietudes y de mí no te irás.
¿No te acuerdas cuando tropezamos en la plaza?
Nuestros poemas volaron como palomas…
Mis ojos resplandecían al ver tu pelo revuelto,
tu mirada azabache se prendió a mi verde mirada.
Aquí he de quedarme, ya no más soledad ni espinas
en la mente, almíbar de mi vida, sortilegio.
Seremos amigos, amantes, dos jilgueros al amanecer;
cuando atardezca, bajo el crepuscular manto, seremos
fuego de almenaras, perpetua constelación de amor.
Matilde Maisonnave