Cuervo4141
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sumerjo la mirada
en el estruendo de tus tormentas;
resurjo como arcoiris ,
en limbo de los sueños.
Atrapó en el susurro
el desliz de sus besos;
refugio mis sentidos en el desboque
de ese corazón hambriento
Muero en el ocaso, la delicadeza
de tus pensamientos
y acuñó en los otoños
el decrépito de sus antojos.
Enciendo en el invierno,
el fuego de su sonrojo
y la calidez de su lánguida nobleza,
ante el embate de su captor,
entre los ríos de sus laderas.
Aromatiza pétalos de rosas,
entre las sábanas que cubren
la desnudez de su alma atesorada
en el cofre de sus recuerdos.
Melancólica se pierde la luna azorada,
en el albor de un amanecer bañado
en el rocío de gota,
que balancea en la débil rama
de un jardín ya casi muerto.
¡Susurra viento,
arrulla canto de la cigarra
el adiós de sus sentimientos!
en el estruendo de tus tormentas;
resurjo como arcoiris ,
en limbo de los sueños.
Atrapó en el susurro
el desliz de sus besos;
refugio mis sentidos en el desboque
de ese corazón hambriento
Muero en el ocaso, la delicadeza
de tus pensamientos
y acuñó en los otoños
el decrépito de sus antojos.
Enciendo en el invierno,
el fuego de su sonrojo
y la calidez de su lánguida nobleza,
ante el embate de su captor,
entre los ríos de sus laderas.
Aromatiza pétalos de rosas,
entre las sábanas que cubren
la desnudez de su alma atesorada
en el cofre de sus recuerdos.
Melancólica se pierde la luna azorada,
en el albor de un amanecer bañado
en el rocío de gota,
que balancea en la débil rama
de un jardín ya casi muerto.
¡Susurra viento,
arrulla canto de la cigarra
el adiós de sus sentimientos!
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