luna roja
Princesa de fuego
Los oscuros rincones se encienden
tras el sendero que deja tu boca.
Regando de luz las tinieblas,
va mi voz susurrándote.
Tus manos inquietas
van poblando mi piel,
tu voz...
surgiendo entre las penumbras.
Mis manos enamoradas
descubriéndote.
Te siento latiendo en mi interior,
barro resucitado
palpando lo prohibido.
Tu cuerpo y el mío danzan traviesos
entre espuma de mar y caracolas.
Dos almas
comulgando los sentidos
el aire
exhalando aromas de placer.
Vuelos de pájaros,
en cortejo profundo,
son los ecos
que derraman las figuras,
deleitando las densidades,
humedeciendo las sensaciones.
Mordiendo la locura,
la vida precipita
estallidos de existencia.
El amanecer nos encuentra,
susurrándonos amor,
en calma.
tras el sendero que deja tu boca.
Regando de luz las tinieblas,
va mi voz susurrándote.
Tus manos inquietas
van poblando mi piel,
tu voz...
surgiendo entre las penumbras.
Mis manos enamoradas
descubriéndote.
Te siento latiendo en mi interior,
barro resucitado
palpando lo prohibido.
Tu cuerpo y el mío danzan traviesos
entre espuma de mar y caracolas.
Dos almas
comulgando los sentidos
el aire
exhalando aromas de placer.
Vuelos de pájaros,
en cortejo profundo,
son los ecos
que derraman las figuras,
deleitando las densidades,
humedeciendo las sensaciones.
Mordiendo la locura,
la vida precipita
estallidos de existencia.
El amanecer nos encuentra,
susurrándonos amor,
en calma.