Flor de agosto
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tal vez un día recuerdes mi rostro frente al tuyo
y mi aliento dulce y húmedo acercándose a ti;
quizás venga a tu memoria el brillo de mis ojos
que alumbró tu sonrisa aquella noche oscura,
cuando nos miramos y nuestras almas juraron
amarse eternamente en el silencio de la distancia.
Tal vez fue un sueño que viví con mucho empeño
una obstinación que ocupó gran parte de mi ser
No digo que fue amor más bien egoísmo;
no pensé en ti, no pensé en nosotros,
el deleite y el placer de tus labios y de tu cuerpo
la delicia de la ilusión vivida fue sueño hecho realidad
y mi aliento dulce y húmedo acercándose a ti;
quizás venga a tu memoria el brillo de mis ojos
que alumbró tu sonrisa aquella noche oscura,
cuando nos miramos y nuestras almas juraron
amarse eternamente en el silencio de la distancia.
Tal vez fue un sueño que viví con mucho empeño
una obstinación que ocupó gran parte de mi ser
No digo que fue amor más bien egoísmo;
no pensé en ti, no pensé en nosotros,
el deleite y el placer de tus labios y de tu cuerpo
la delicia de la ilusión vivida fue sueño hecho realidad
¡Calla!
No digas nada.
La promesa fue amarnos en silencio,
y no es a tí a quien escucho,
es tu alma quien susurra en la distancia
y murmura que todavía me ama
No digas nada.
La promesa fue amarnos en silencio,
y no es a tí a quien escucho,
es tu alma quien susurra en la distancia
y murmura que todavía me ama
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