Susurros De Amor

joblam

Poeta que considera el portal su segunda casa
Una rendija abre la tristeza
con una estela de consuelo:
Un pañuelo blanco húmedo
semejando una garza en vuelo,
en un vaivén con soltura,
las alas pintan un azul cielo.

Tres lunas llenas despliegan estrellas
mientras una decena de sombras alargadas
de brazos caídos, imprimen huellas
en el oasis ornado de rosas encarnadas.

Un fragmento de reloj deja oír los latidos
y bajan con parsimonia dos abalorios
adosados a la medianoche cercana
rasgando sueños e insomnios,
optando por izar el velamen
a los desvelos y ayes en silencio.

Atrás quedaron
los rojizos harapos vespertinos
junto al recelo de un día en dar paso
a los colores de la oscurana
para evitar el arribo
de los grises del albor.

En el vasto desierto,
bajo un sol abrasador
o una friolenta nocturnal,
las simientes morales en flor
germinaron regadas por una lluvia,
una fuente incontenible en susurros de amor.

 
Última edición:
Bellas imágenes Joblam, desde el amor germina todo, es la fuente de la vida. Un gusto leerte.
Bendiciones
 
Bellos susurrros hechos poesía nos dejas en estos
versares querido amigo joblan ,donde tu inspiración
queda impregnada de ese bello sentir que llega al
lector con mucha delicadeza.
Te dejo reputación merecida. Ha sido un placer poder
disfrutar de la lectura de tu trabajo.
Besos y un abrazo. Tere

Tere: Disfruto con placer tu comentario y me lleno de entusiasmo al saber que ha sido de tu completo agrado. Agradezco tu presencia entre mis letras. Un cálido abrazo.
 
Una rendija abre la tristeza
con una estela de consuelo:
Un pañuelo blanco húmedo
semejando una garza en vuelo,
en un vaivén con soltura,
las alas pintan un azul cielo.

Tres lunas llenas despliegan estrellas
mientras una decena de sombras alargadas
de brazos caídos, imprimen huellas
en el oasis ornado de rosas encarnadas.

Un fragmento de reloj deja oír los latidos
y bajan con parsimonia dos abalorios
adosados a la medianoche cercana
rasgando sueños e insomnios,
optando por izar el velamen
a los desvelos y ayes en silencio.

Atrás quedaron
los rojizos harapos vespertinos
junto al recelo de un día en dar paso
a los colores de la oscurana
para evitar el arribo
de los grises del albor.

En el vasto desierto,
bajo un sol abrasador
o una friolenta nocturnal,
las simientes morales en flor
germinaron regadas por una lluvia,
una fuente incontenible en susurros de amor.


Bella,una obra maestra impresionante. TE FELICITO
 
Maravillosos versos con imagenes que enamoran entre profundidad y belleza. Un placer pasar por su poesía, reciba mi más cordial saludo.
 

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