Porfirio Mayo
Poeta recién llegado
Y abrió el pez,
Su enorme boca;
Sólo para tragarse el anzuelo.
Nos aturdieron las sirenas
Con sus cantos;
Cuando los gringos aventaron,
Bombas al mar.
Cuando bañaban sus cuerpos
Desnudos en el lago…
Silvano y Cutberto,
Medían sus largos penes.
Desenvainó el bagre,
Sus enormes espadas;
Cuando yacía derrotado,
Fuera del agua.
Las melancólicas tardes
A orillas del Charco Choco.
Las llevo tatuadas
En la profundidad de mi alma.
Cuando la sombra de José
Aparecía en nuestro patio,
Explotaban los días de la primavera.
Un bello nombre nunca definido.
Banco de Oro, El barrio ,Los Bajos,
El Teconte, de Azoyú Guerrero.
En las mañanas de Otoño,
Allá, en la Costa Chica;
Un Ángel cantaba
Entre los palmares.
He aprendido que las personas,
No se enamoran de tus genitales.
Se enamoran de tu alma, de tu piel, de tus ojos…
¿Dónde están, amor mío, adónde han ido
El destello de una mano, la línea
Del movimiento, el susurro
De los guijarros?
No con dolor sino con asombro
Pregunto.
Czeslaw Milosz
Poeta Polaco-Aleman
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