Daniela Albasini
Poeta asiduo al portal
Una suave brisa de la tarde
azul y fresca como un soplo marino
te rozó la mano, te rozó la cara,
te rozó el vestido levantándolo levemente.
El aire te agradó en su roce etéreo,
una blanca mano intemporal y sosegada
te acaricia a ti como en exclusiva,
te acaricia sin deseos ni pasiones.
Y te sientes viva, rodeada de aire,
manifestación plena de naturaleza,
manifestación llena de vida,
manifestación sutil de nuestra tierra.
Ligeramente te levantó el vestido
y alguien que detrás de ti venía
alcanzó a disfrutar de la visión
de tu exhuberante cuerpo hermoso.
Pensó el varón que a propio intento
mostrarle tú tu cuerpo quisieras
y se acercó trémulo a tu lado
y un piropo e invitación juntos te diera.
Lo miraste con asombrada mirada
no sabiendo muy bien a qué venía
sonreíste al piropo, excusaste la salida
y el aire se rió de ti y de su jugada.
azul y fresca como un soplo marino
te rozó la mano, te rozó la cara,
te rozó el vestido levantándolo levemente.
El aire te agradó en su roce etéreo,
una blanca mano intemporal y sosegada
te acaricia a ti como en exclusiva,
te acaricia sin deseos ni pasiones.
Y te sientes viva, rodeada de aire,
manifestación plena de naturaleza,
manifestación llena de vida,
manifestación sutil de nuestra tierra.
Ligeramente te levantó el vestido
y alguien que detrás de ti venía
alcanzó a disfrutar de la visión
de tu exhuberante cuerpo hermoso.
Pensó el varón que a propio intento
mostrarle tú tu cuerpo quisieras
y se acercó trémulo a tu lado
y un piropo e invitación juntos te diera.
Lo miraste con asombrada mirada
no sabiendo muy bien a qué venía
sonreíste al piropo, excusaste la salida
y el aire se rió de ti y de su jugada.
:: muy original y bien creado, gracias por la sonrisa.