nadelo
Poeta recién llegado
Syntigo
Ya no estás,
pero siento a mis espaldas tu aliento,
la fatiga y el violento sisear
cuando luchas contra el tiempo.
Ya no estás,
pero siento tus grandes ojos redondos
mirarme con recelo de lejos;
y quisiera creer que en el fondo
una lágrima halló buen terreno.
Ya no estás,
pero me ahogo en tu mirada,
pues no terminé de aprender a nadar;
y tú eres mis agallas, mis pies y mis alas.
Ya no estás,
pero tienes tu espacio en mi habitáculo.
Al costado de mis pasos están tus huellas,
y en mi pecho, como raíces y tentáculos,
las espinas de tu lágrima se cuelan.
Ya no estás,
pero existes a manera de efluvio,
que desprende de mí lo más pulcro
y lo convierte en sonidos de jazz.
Ya no estás,
pero has sobrevivido al tiempo
alimentada de frases y secretos,
de promesas, preguntas y recuerdos;
de un día que no es más,
de un no sé, un tal vez y un ojalá.