Boddah
Poeta recién llegado
Quiero comprarte una hora de tu tiempo,
o tal vez treinta minutos solamente
Para dedicarte todas las caricias que te tengo...
Y que lentamente he repartido
entre tanta gente a quien nada les interesan.
Quiero apartar una cita en tu pesada agenda,
para contarte que me muerde la lengua la tristeza.
Ya no me son suficientes las noches a tu lado.
No me alcanzan las comidas entre tú, yo y tu teléfono.
Me hace falta sorprenderte pensando en mí como solías.
Quiero estar a tu lado y durar más de cinco minutos en tu presente,
antes de que caigas rendido de cansancio y te alejes nuevamente
a olvidarme y seguir jugando a la rutina de ser importante.
Y arrumbar a la compañera, que en casa espera,
mira al vacío, come una galleta; le da su comida al gato Sosueño,
quien tampoco viene; le saluda a la estrella que siempre la protege.
Vuelve a sentarse a mirar el vacío, sentir que le implota el corazón…
Gritando todo al viento lo que sólo el eco persiguió.
o tal vez treinta minutos solamente
Para dedicarte todas las caricias que te tengo...
Y que lentamente he repartido
entre tanta gente a quien nada les interesan.
Quiero apartar una cita en tu pesada agenda,
para contarte que me muerde la lengua la tristeza.
Ya no me son suficientes las noches a tu lado.
No me alcanzan las comidas entre tú, yo y tu teléfono.
Me hace falta sorprenderte pensando en mí como solías.
Quiero estar a tu lado y durar más de cinco minutos en tu presente,
antes de que caigas rendido de cansancio y te alejes nuevamente
a olvidarme y seguir jugando a la rutina de ser importante.
Y arrumbar a la compañera, que en casa espera,
mira al vacío, come una galleta; le da su comida al gato Sosueño,
quien tampoco viene; le saluda a la estrella que siempre la protege.
Vuelve a sentarse a mirar el vacío, sentir que le implota el corazón…
Gritando todo al viento lo que sólo el eco persiguió.