hugoescritor
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la avenida,
el viento no mece los árboles
los despeina
y la helada llovizna,
como de alfileres,
no me está mojando,
me acribilla.
Un reloj lejano,
de puro aburrido,
me tira tres campanadas
y después se calla.
Un relámpago azul,
como si dudara,
brilla solo un instante
y se suicida en el agua.
No acierto siquiera
a cerrar la ventana,
temo moverme y espantar
a este coro de hadas.
Y yo que ya no quepo
dentro de mi cuerpo,
porque acabas de decirme
que también me amas.
Última edición: