Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Tan cerca de ti,
que el aire que respiras
parece ser mío,
pero tan lejos,
como si un océano secreto
se alzara entre nosotros,
como si tus ojos fueran estrellas
que miro desde el borde del mundo.
Te observo en silencio,
porque mi voz es tímida,
y mis palabras son pequeñas,
demasiado frágiles
para alcanzarte,
para cruzar ese abismo
que sólo yo veo.
Quisiera ser el viento
que acaricia tu cabello,
el rayo de sol
que toca tu piel por la mañana,
pero me quedo aquí,
detrás de mis propios sueños,
escondido en la sombra
de mi amor no dicho.
Tan cerca de ti,
que siento el calor de tu risa,
que escucho tus pasos
como latidos de la tierra,
pero tan lejos,
que mi corazón no se atreve
a tocar el tuyo.
Hay un universo
en la distancia entre tus manos y las mías,
un espacio donde habitan mis miedos,
mis deseos no confesados.
Y aún así,
cada vez que te miro,
mi alma se llena de ti,
como si fueras el mar
y yo una simple orilla
esperando tu abrazo.
Tan cerca de ti,
que puedo sentirte,
pero tan lejos,
que aún no me atrevo
a decirte cuánto te quiero.
que el aire que respiras
parece ser mío,
pero tan lejos,
como si un océano secreto
se alzara entre nosotros,
como si tus ojos fueran estrellas
que miro desde el borde del mundo.
Te observo en silencio,
porque mi voz es tímida,
y mis palabras son pequeñas,
demasiado frágiles
para alcanzarte,
para cruzar ese abismo
que sólo yo veo.
Quisiera ser el viento
que acaricia tu cabello,
el rayo de sol
que toca tu piel por la mañana,
pero me quedo aquí,
detrás de mis propios sueños,
escondido en la sombra
de mi amor no dicho.
Tan cerca de ti,
que siento el calor de tu risa,
que escucho tus pasos
como latidos de la tierra,
pero tan lejos,
que mi corazón no se atreve
a tocar el tuyo.
Hay un universo
en la distancia entre tus manos y las mías,
un espacio donde habitan mis miedos,
mis deseos no confesados.
Y aún así,
cada vez que te miro,
mi alma se llena de ti,
como si fueras el mar
y yo una simple orilla
esperando tu abrazo.
Tan cerca de ti,
que puedo sentirte,
pero tan lejos,
que aún no me atrevo
a decirte cuánto te quiero.