Tan Cerca

JOSE MANUEL SAIZ

Poeta asiduo al portal
¡Tan cerca estás y tan lejos!
¡Qué poco se demora en ansia
cuando surje ávida, temblando,
detrás de tus sienes,
igual que brota mansa
la lluvia desde el cielo!

Nace un mundo detrás de cada bosque.
Cobra vida el sol tras la montaña.
Intuyo el aura de tu aliento repitiendo
el canto del alba sobre el horizonte.
Y siento oblícuo, negro, tu pelo
como hiedra que cercena
lentamente la piel de mi pecho.

¡Qué cerca estás de mi huerto!
La fruta de tus labios se rompe,
se hidrata, gira en el viento,
se retuerce y salta.
Te pareces al cosmos
cuando Dios lo ampara.

Por tus ojos cruzan todos los rumbos.
Los más lejanos, certeros,
perdidos; Y aquél que acelera el pulso
de mi corazón hecho latido.

¡Qué lejos mi consuelo!
Pero yo permanezco quieto, mudo,
como un estanque sin agua; Ingrávido,
pensativo y sólo; Sembrando de versos
el jardín de mis estatuas.

¡Quién diera por un sueño
un instante a tu lado,
la mitad de un vuelo, un rayo,
una fracción de tiempo,
un impulso, un segundo, un astro lejano!
Cojeré mi escudo, mi yelmo,
mi capa y una lanza; Blandiré certero
la espada de la esperanza.
Domaré su filo, templaré su acero
y a lomos de mi caballo tomaré
al asalto los muros de tu castillo.
Y entonces te daré mi retiro, el mundo,
una casa en la montaña.
Será tuyo mi olivo y sus frutos.
Te daré el resto de mi consuelo sujeto
a un eslabón de plata.
¡Qué poco abarca mi reflejo
sobre tu pecho desnudo!
¡Tanto respeto mutuo!
¡Tanto sentir oculto
estando tú tan cerca
y tan lejos al mismo tiempo!

Igual de intenso en un punto
hoy todo el dolor me acecha.
Todo lo vivido se extingue.
Y estos versos se estrechan
recordando el último abrazo,
aquél último beso,
aquella noche,
aquel sueño,
tan triste,
profundo,
tierno.
...
..
.​
 
JOSE MANUEL SAIZ dijo:
¡Tan cerca estás y tan lejos!

¡Qué poco se demora en ansia
cuando surje ávida, temblando,
detrás de tus sienes,
igual que brota mansa
la lluvia desde el cielo!​

Nace un mundo detrás de cada bosque.
Cobra vida el sol tras la montaña.
Intuyo el aura de tu aliento repitiendo
el canto del alba sobre el horizonte.
Y siento oblícuo, negro, tu pelo
como hiedra que cercena
lentamente la piel de mi pecho.​

¡Qué cerca estás de mi huerto!
La fruta de tus labios se rompe,
se hidrata, gira en el viento,
se retuerce y salta.
Te pareces al cosmos
cuando Dios lo ampara.​

Por tus ojos cruzan todos los rumbos.
Los más lejanos, certeros,
perdidos; Y aquél que acelera el pulso
de mi corazón hecho latido.​

¡Qué lejos mi consuelo!
Pero yo permanezco quieto, mudo,
como un estanque sin agua; Ingrávido,
pensativo y sólo; Sembrando de versos
el jardín de mis estatuas.​

¡Quién diera por un sueño
un instante a tu lado,
la mitad de un vuelo, un rayo,
una fracción de tiempo,
un impulso, un segundo, un astro lejano!
Cojeré mi escudo, mi yelmo,
mi capa y una lanza; Blandiré certero
la espada de la esperanza.
Domaré su filo, templaré su acero
y a lomos de mi caballo tomaré
al asalto los muros de tu castillo.
Y entonces te daré mi retiro, el mundo,
una casa en la montaña.
Será tuyo mi olivo y sus frutos.
Te daré el resto de mi consuelo sujeto
a un eslabón de plata.
¡Qué poco abarca mi reflejo
sobre tu pecho desnudo!
¡Tanto respeto mutuo!
¡Tanto sentir oculto
estando tú tan cerca
y tan lejos al mismo tiempo!​

Igual de intenso en un punto
hoy todo el dolor me acecha.
Todo lo vivido se extingue.
Y estos versos se estrechan
recordando el último abrazo,
aquél último beso,
aquella noche,
aquel sueño,
tan triste,
profundo,
tierno.
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Jose manuel.
Poesía, versos, ilusión, una mágica canción,
todo concetrado, lo resumo, lo encuentro
en tus geniales letras.
Un beso y un abrazo de tu amiga.
doris1970
 
Has reescrito los amores del caballero andante, todo por amor,todo por la mujer amada, todo por lograrla y vivir a su vera por sempre.
Magistral amigo José Manuel
mabdt
 
JOSE MANUEL SAIZ dijo:
¡Tan cerca estás y tan lejos!
¡Qué poco se demora en ansia
cuando surje ávida, temblando,
detrás de tus sienes,
igual que brota mansa
la lluvia desde el cielo!

Nace un mundo detrás de cada bosque.
Cobra vida el sol tras la montaña.
Intuyo el aura de tu aliento repitiendo
el canto del alba sobre el horizonte.
Y siento oblícuo, negro, tu pelo
como hiedra que cercena
lentamente la piel de mi pecho.

¡Qué cerca estás de mi huerto!
La fruta de tus labios se rompe,
se hidrata, gira en el viento,
se retuerce y salta.
Te pareces al cosmos
cuando Dios lo ampara.

Por tus ojos cruzan todos los rumbos.
Los más lejanos, certeros,
perdidos; Y aquél que acelera el pulso
de mi corazón hecho latido.

¡Qué lejos mi consuelo!
Pero yo permanezco quieto, mudo,
como un estanque sin agua; Ingrávido,
pensativo y sólo; Sembrando de versos
el jardín de mis estatuas.

¡Quién diera por un sueño
un instante a tu lado,
la mitad de un vuelo, un rayo,
una fracción de tiempo,
un impulso, un segundo, un astro lejano!
Cojeré mi escudo, mi yelmo,
mi capa y una lanza; Blandiré certero
la espada de la esperanza.
Domaré su filo, templaré su acero
y a lomos de mi caballo tomaré
al asalto los muros de tu castillo.
Y entonces te daré mi retiro, el mundo,
una casa en la montaña.
Será tuyo mi olivo y sus frutos.
Te daré el resto de mi consuelo sujeto
a un eslabón de plata.
¡Qué poco abarca mi reflejo
sobre tu pecho desnudo!
¡Tanto respeto mutuo!
¡Tanto sentir oculto
estando tú tan cerca
y tan lejos al mismo tiempo!

Igual de intenso en un punto
hoy todo el dolor me acecha.
Todo lo vivido se extingue.
Y estos versos se estrechan
recordando el último abrazo,
aquél último beso,
aquella noche,
aquel sueño,
tan triste,
profundo,
tierno.
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Tus imagenes son como para dar un pasea por la fantasía usando la imaginación, me gustó leer tu escrito.

saludos
Elluz K
 
Me envuelves con tus versos, me encantan.
 
¡Tan cerca estás y tan lejos!
¡Qué poco se demora en ansia
cuando surje ávida, temblando,
detrás de tus sienes,
igual que brota mansa
la lluvia desde el cielo!

Nace un mundo detrás de cada bosque.
Cobra vida el sol tras la montaña.
Intuyo el aura de tu aliento repitiendo
el canto del alba sobre el horizonte.
Y siento oblícuo, negro, tu pelo
como hiedra que cercena
lentamente la piel de mi pecho.

¡Qué cerca estás de mi huerto!
La fruta de tus labios se rompe,
se hidrata, gira en el viento,
se retuerce y salta.
Te pareces al cosmos
cuando Dios lo ampara.

Por tus ojos cruzan todos los rumbos.
Los más lejanos, certeros,
perdidos; Y aquél que acelera el pulso
de mi corazón hecho latido.

¡Qué lejos mi consuelo!
Pero yo permanezco quieto, mudo,
como un estanque sin agua; Ingrávido,
pensativo y sólo; Sembrando de versos
el jardín de mis estatuas.

¡Quién diera por un sueño
un instante a tu lado,
la mitad de un vuelo, un rayo,
una fracción de tiempo,
un impulso, un segundo, un astro lejano!
Cojeré mi escudo, mi yelmo,
mi capa y una lanza; Blandiré certero
la espada de la esperanza.
Domaré su filo, templaré su acero
y a lomos de mi caballo tomaré
al asalto los muros de tu castillo.
Y entonces te daré mi retiro, el mundo,
una casa en la montaña.
Será tuyo mi olivo y sus frutos.
Te daré el resto de mi consuelo sujeto
a un eslabón de plata.
¡Qué poco abarca mi reflejo
sobre tu pecho desnudo!
¡Tanto respeto mutuo!
¡Tanto sentir oculto
estando tú tan cerca
y tan lejos al mismo tiempo!

Igual de intenso en un punto
hoy todo el dolor me acecha.
Todo lo vivido se extingue.
Y estos versos se estrechan
recordando el último abrazo,
aquél último beso,
aquella noche,
aquel sueño,
tan triste,
profundo,
tierno.
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Tiene la forma de una espada tu poema.

Comentar este tipo de poesía llevaría horas, por todo lo que encierra, por la forma, y también por las bellas metáforas que haz colocado en el trascurrir de tu mensaje a esa mujer amada que esta cerca-lejos y a la que tú le hablas, profundamente, de una manera cálida y personal.

Tiene mucha fuerza este poema, una convicción que muestra que sabes lo que quieres, pero que también conoces las limitaciones de la vida, ella esta allí, ya lejana a tu lado, la imagino hermosa viajando por su pensamiento y el fuerte deseo de alcanzarla, de sacarla de allí, pero al mismo tiempo querer solo mirar.

El poema tiene otros tiempos, tiempos donde ella esta más lejana, ya no a tu lado, al final ya eres tú pensamiento sólo que recuerda; el poema se diluye, se hace nada en los puntos que se pierden.

Es una gran obra la tuya y en este caso particular va más allá de lo excelente, pero en realidad, para mí eso no es lo importante, lo importante para mí es saber que poemas como este no están destinados al olvido.

Que muera el olvido en el filo de esta espada.





 
¡Tan cerca estás y tan lejos!
¡Qué poco se demora en ansia
cuando surje ávida, temblando,
detrás de tus sienes,
igual que brota mansa
la lluvia desde el cielo!

Nace un mundo detrás de cada bosque.
Cobra vida el sol tras la montaña.
Intuyo el aura de tu aliento repitiendo
el canto del alba sobre el horizonte.
Y siento oblícuo, negro, tu pelo
como hiedra que cercena
lentamente la piel de mi pecho.

¡Qué cerca estás de mi huerto!
La fruta de tus labios se rompe,
se hidrata, gira en el viento,
se retuerce y salta.
Te pareces al cosmos
cuando Dios lo ampara.

Por tus ojos cruzan todos los rumbos.
Los más lejanos, certeros,
perdidos; Y aquél que acelera el pulso
de mi corazón hecho latido.

¡Qué lejos mi consuelo!
Pero yo permanezco quieto, mudo,
como un estanque sin agua; Ingrávido,
pensativo y sólo; Sembrando de versos
el jardín de mis estatuas.

¡Quién diera por un sueño
un instante a tu lado,
la mitad de un vuelo, un rayo,
una fracción de tiempo,
un impulso, un segundo, un astro lejano!
Cojeré mi escudo, mi yelmo,
mi capa y una lanza; Blandiré certero
la espada de la esperanza.
Domaré su filo, templaré su acero
y a lomos de mi caballo tomaré
al asalto los muros de tu castillo.
Y entonces te daré mi retiro, el mundo,
una casa en la montaña.
Será tuyo mi olivo y sus frutos.
Te daré el resto de mi consuelo sujeto
a un eslabón de plata.
¡Qué poco abarca mi reflejo
sobre tu pecho desnudo!
¡Tanto respeto mutuo!
¡Tanto sentir oculto
estando tú tan cerca
y tan lejos al mismo tiempo!

Igual de intenso en un punto
hoy todo el dolor me acecha.
Todo lo vivido se extingue.
Y estos versos se estrechan
recordando el último abrazo,
aquél último beso,
aquella noche,
aquel sueño,
tan triste,
profundo,
tierno.
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Preciosos, finos y elegantes versos, wow, ese cierre está perfectamente bañado en poesía.
Un beso y toditas las estrellas del cielo con mi admiración,:::hug:::
 
Nada tan triste como sentir cerca aquello que está lejos y se ama.
Perfecta exposición y bella composición. Mi querido amigo, enhorabuena
 
Bellísimo!!! La estructura, los sentimientos expresados, las metáforas, en fin TODO!!!
Saludos y estrellas.
 

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