Susana Lorente
Poeta recién llegado
Tan lejanos de pronto
a Mario Benedetti
De pronto este espacio sin vida
acude a la senda de las tinieblas,
tiempos remotos donde presentimientos
eran suero de desvelos
en las noches de falta
en virtud de tu sexo.
Te transformas en la acogida tropical
de un seno maduro
bamboleándose en los árboles
sin la autorización del viento.
Las costras suturan los pecados inermes
en el solícito verso,
y llegas tú sin tiempo
a las costumbres desvanecidas
en mecánicas rutinas.
Freno de rienda enganchado a la boca
del hombre sabio al que
sus musas abandonaron.
Qué lejos cuando te oigo gemir
y no estoy dentro de ti
revolcándome en una savia
de hiel y espanto,
sádico e impune,
hereje en tierra de santos.
Susana Lorente
a Mario Benedetti
De pronto este espacio sin vida
acude a la senda de las tinieblas,
tiempos remotos donde presentimientos
eran suero de desvelos
en las noches de falta
en virtud de tu sexo.
Te transformas en la acogida tropical
de un seno maduro
bamboleándose en los árboles
sin la autorización del viento.
Las costras suturan los pecados inermes
en el solícito verso,
y llegas tú sin tiempo
a las costumbres desvanecidas
en mecánicas rutinas.
Freno de rienda enganchado a la boca
del hombre sabio al que
sus musas abandonaron.
Qué lejos cuando te oigo gemir
y no estoy dentro de ti
revolcándome en una savia
de hiel y espanto,
sádico e impune,
hereje en tierra de santos.
Susana Lorente