francisco_mendez
Poeta recién llegado
Tan mía
Quizás mi nombre se encuentre
entre las cosas que menos le importan.
Quizás su sombra se evapore entre mis suspiros.
Y aunque solo tengo de usted el aroma que regala al viento,
aun así mi hermosa musa, la llamo mía.
Porque su nombre es la risa sonora de mi desierto callado.
Porque su rostro esta grabado con fuego en mi alma.
Por eso la llamo mía,
porque su risa es la lluvia en mi árida existencia
y su llanto mi dolor y mi agonía.
Quizás solo me conforme con seguir sus pasos con la esperanza de que me llevaran a la gloria.
Quizás mi vida sea vida solo cuando mi nombre se envuelva en su aliento.
La llamo mía,
como es mía esta mirada que enmudece y brilla con solo pensar en sus ojos,
en su fragancia y en lo lejano de sus besos.
Tan mía,
como el dulce sueño en el que sin temor, la acurruco entre mis brazos
y la bebo hasta olvidar mi nombre.
Tan mía como esta inspiración
que muere y resucita
por no encontrar palabras que describan su hermosura.
Y si mi sangre usara como tinta,
esta noche moriría desangrado.
Y aun así,
mis pequeñas letras serian indignas de su sombra.
La llamo mía,
tan mía como la gloria tibia y luminosa que contemplo desde mi infierno oscuro y vació.
Mía como la luz de una esperanza,
como la ardiente fantasía en la
que mi alma se refleja en sus ojos.
Quizás mi nombre se encuentre
entre las cosas que menos le importan.
Quizás su sombra se evapore entre mis suspiros.
Y aunque solo tengo de usted el aroma que regala al viento,
aun así mi hermosa musa, la llamo mía.
Porque su nombre es la risa sonora de mi desierto callado.
Porque su rostro esta grabado con fuego en mi alma.
Por eso la llamo mía,
porque su risa es la lluvia en mi árida existencia
y su llanto mi dolor y mi agonía.
Quizás solo me conforme con seguir sus pasos con la esperanza de que me llevaran a la gloria.
Quizás mi vida sea vida solo cuando mi nombre se envuelva en su aliento.
La llamo mía,
como es mía esta mirada que enmudece y brilla con solo pensar en sus ojos,
en su fragancia y en lo lejano de sus besos.
Tan mía,
como el dulce sueño en el que sin temor, la acurruco entre mis brazos
y la bebo hasta olvidar mi nombre.
Tan mía como esta inspiración
que muere y resucita
por no encontrar palabras que describan su hermosura.
Y si mi sangre usara como tinta,
esta noche moriría desangrado.
Y aun así,
mis pequeñas letras serian indignas de su sombra.
La llamo mía,
tan mía como la gloria tibia y luminosa que contemplo desde mi infierno oscuro y vació.
Mía como la luz de una esperanza,
como la ardiente fantasía en la
que mi alma se refleja en sus ojos.