la vehemente
Poeta recién llegado
Escóndete bajo esas mentiras,
O sígueme lastimando sobre tus verdades,
Corre o camina hacia tus promesas,
De todas formas nunca llegas a tales grandezas
¡Tan sólo dejemos que el reloj hable!
Porque ya no me interesa otorgarte a ti la voz,
Así que dale tiempo a esas dos manecillas
Para poder pronunciar un adiós
Y pretendes olvidar el fin de este comienzo,
Pero aún no sabes cómo olvidar el comienzo de este fin,
Entonces pues… ¡Olvidemos! Pero trata tú, que yo no puedo,
Trata de borrar toda una vida con la punta de tu dedo
Señala todo lo que no estuvo bien entre las manecillas
Que marcaban de las once a la una,
Que yo como un poeta le iré a reprochar
Tu cardo invierno a mi sutil luna
Y entonces… ahí junto a ella, ¡junto a ella y sus estrellas!
Yo te recordaré, lo haré en esa cuna
Que mantiene la noche enamorada,
Recordaré esos dos ojos soñadores
Y esa sonrisa que palpaba mi corazón
Atrapando mi alma en sólo un cuarto
Menguante de la luna.
O sígueme lastimando sobre tus verdades,
Corre o camina hacia tus promesas,
De todas formas nunca llegas a tales grandezas
¡Tan sólo dejemos que el reloj hable!
Porque ya no me interesa otorgarte a ti la voz,
Así que dale tiempo a esas dos manecillas
Para poder pronunciar un adiós
Y pretendes olvidar el fin de este comienzo,
Pero aún no sabes cómo olvidar el comienzo de este fin,
Entonces pues… ¡Olvidemos! Pero trata tú, que yo no puedo,
Trata de borrar toda una vida con la punta de tu dedo
Señala todo lo que no estuvo bien entre las manecillas
Que marcaban de las once a la una,
Que yo como un poeta le iré a reprochar
Tu cardo invierno a mi sutil luna
Y entonces… ahí junto a ella, ¡junto a ella y sus estrellas!
Yo te recordaré, lo haré en esa cuna
Que mantiene la noche enamorada,
Recordaré esos dos ojos soñadores
Y esa sonrisa que palpaba mi corazón
Atrapando mi alma en sólo un cuarto
Menguante de la luna.
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