Sira
Poeta fiel al portal
Tan sólo tú
Los días corren y vuelan, se amontonan las horas
tamborileando en mis huesos, flotando como esporas.
Mas nada de eso importa, nada de eso me concierne;
porque al final de otro oneroso, inclemente día
tan sólo tú permaneces, persistes y te creces
quebrantando mis trincheras y sorteando la eslora
de los navíos de mi memoria. Sólo tú, tan sólo tú
subsistes y perduras junto a tu recuerdo eterno
que me ata y me subyuga, que me drena y enloquece.
A veces me ennoblece, y otras veces me tortura,
pero la ecuación no cambia y sus factores no conmutan:
porque con cada amanecer y con cada ocaso
tu desvanecida presencia me asola en la penumbra.
Los días corren y vuelan, se amontonan las horas
tamborileando en mis huesos, flotando como esporas.
Mas nada de eso importa, nada de eso me concierne;
porque al final de otro oneroso, inclemente día
tan sólo tú permaneces, persistes y te creces
quebrantando mis trincheras y sorteando la eslora
de los navíos de mi memoria. Sólo tú, tan sólo tú
subsistes y perduras junto a tu recuerdo eterno
que me ata y me subyuga, que me drena y enloquece.
A veces me ennoblece, y otras veces me tortura,
pero la ecuación no cambia y sus factores no conmutan:
porque con cada amanecer y con cada ocaso
tu desvanecida presencia me asola en la penumbra.
Última edición: