Javier del Silencio
Poeta asiduo al portal
[MUSICA]http://www.poetalatino.com/midis/91.mid[/MUSICA]
... he de robarte tan sólo un minuto amor ...
dejame susurrarme en tus oídos ... dos palabras,
que encienden mis retinas brillo en el motivo
de transparencia inusual en mis sentidos
y plena pluma en redacción de mi alma;
... como torrente en recorrido de mi sangre
y eterna polaridad de mis arianos hemisferios,
tu esencia de mujer ... religión por toda geografía,
perfuma cada día en culto de pasión y pensamientos,
... ¿puede este hombre, un simple hacedor de sueños,
de bohemias madrugadas sin prisa ni reputación,
pedir algo más que este maravilloso encuentro?;
... he de robarte tan sólo un minuto amor ...
cobíjate en paz al descanso en mis brazos tibios
y escúchate pronta vida en cada latido de mi pecho,
... ¡guardaré no despiertes hasta el sol naciente!,
he de quedarme en quietud y retendré el aliento,
mi corazón jinete en ternura ... pródigo te entrego,
... hechizo de Cenicienta que no pereció a medianoche,
tan luego al haber bebido el néctar de tus labios
y calmado mi sed con el sabor de tu entrepierna;
... ¡eso si, amor! ... no puedo prometerlo ...
que mis dedos en caricias, no se enrieden en tu pelo.
[MUSICA][/MUSICA]dejame susurrarme en tus oídos ... dos palabras,
que encienden mis retinas brillo en el motivo
de transparencia inusual en mis sentidos
y plena pluma en redacción de mi alma;
... como torrente en recorrido de mi sangre
y eterna polaridad de mis arianos hemisferios,
tu esencia de mujer ... religión por toda geografía,
perfuma cada día en culto de pasión y pensamientos,
... ¿puede este hombre, un simple hacedor de sueños,
de bohemias madrugadas sin prisa ni reputación,
pedir algo más que este maravilloso encuentro?;
... he de robarte tan sólo un minuto amor ...
cobíjate en paz al descanso en mis brazos tibios
y escúchate pronta vida en cada latido de mi pecho,
... ¡guardaré no despiertes hasta el sol naciente!,
he de quedarme en quietud y retendré el aliento,
mi corazón jinete en ternura ... pródigo te entrego,
... hechizo de Cenicienta que no pereció a medianoche,
tan luego al haber bebido el néctar de tus labios
y calmado mi sed con el sabor de tu entrepierna;
... ¡eso si, amor! ... no puedo prometerlo ...
que mis dedos en caricias, no se enrieden en tu pelo.