cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cúbreme de muslos y poros
tapizando mi cuerpo con tu piel de otoño;
deja caer tus hojas sobre mis labios
y en despliegue humano vaciar tu limbo
sobre mi vientre.
Caminar con tus pies mordiendo tu coxis
y desollar tu lengua para hablar de risas,
sucias caricias, que se perpetran en ramas de pino,
anidando el mezquino amor de siempre.
Deja sudar con tus minerales
para sentir en carne lo que es amarte,
fundirme dentro de aquel esquema
y herir por decima vez a la quimera.
Derramar gota a gota cada una de mis ganas
y herir tu vanidad con espada;
surgir cual sombra de un rincón escondido
para estar a tu lado cual verdadero amigo.
Velar tus sueños y entrar en ellos
como bandido atenuando a tu figura,
llenando cada risa de hermosura
proveniente de tu boca que es la mía.
tapizando mi cuerpo con tu piel de otoño;
deja caer tus hojas sobre mis labios
y en despliegue humano vaciar tu limbo
sobre mi vientre.
Caminar con tus pies mordiendo tu coxis
y desollar tu lengua para hablar de risas,
sucias caricias, que se perpetran en ramas de pino,
anidando el mezquino amor de siempre.
Deja sudar con tus minerales
para sentir en carne lo que es amarte,
fundirme dentro de aquel esquema
y herir por decima vez a la quimera.
Derramar gota a gota cada una de mis ganas
y herir tu vanidad con espada;
surgir cual sombra de un rincón escondido
para estar a tu lado cual verdadero amigo.
Velar tus sueños y entrar en ellos
como bandido atenuando a tu figura,
llenando cada risa de hermosura
proveniente de tu boca que es la mía.