Anave
Poeta asiduo al portal
Enclavado en las entrañas
como un dardo fugitivo
que penetra al rojo vivo
encendiéndonos el alma,
el tizón de un sentimiento
fuerza dio al seno dormido
de un volcán de pensamientos,
inundando el ser, al punto,
que se escapan por los ojos,
que se adhieren a las manos,
que delatan bulliciosos
que el pudor fue superado,
que tan solo ha quedado
un anhelo imperante,
portentoso cual ninguno
que me impulsa a amarte
de tal manera que seamos,
lo que durara ese instante
ya no dos... ¡Tan solo UNO!
como un dardo fugitivo
que penetra al rojo vivo
encendiéndonos el alma,
el tizón de un sentimiento
fuerza dio al seno dormido
de un volcán de pensamientos,
inundando el ser, al punto,
que se escapan por los ojos,
que se adhieren a las manos,
que delatan bulliciosos
que el pudor fue superado,
que tan solo ha quedado
un anhelo imperante,
portentoso cual ninguno
que me impulsa a amarte
de tal manera que seamos,
lo que durara ese instante
ya no dos... ¡Tan solo UNO!