Jhon Edison Dueñas Casas
Poeta recién llegado
Tan sólo unos metros de distancia, nos separan del amor conciliador,
una distancia que prolifera sed de reencuentro.
Bendita distancia aquella, separa dos grandes murallas,
que apaciguan una intensa floración de sentimientos.
Perdido en el zócalo de aquel viejo y añejo puente de río primaveral,
sonrió afligidamente, contándole al mundo aquella lejanía que separa
nuestras dos grandes murallas sin fin de lucha.
Unos cuantos metros son el camino del vertiente destino
que ha de unir las grandes colinas que anhelan una reconciliación cercana.
Libre en el cielo se despliega esa sonrisa guasona, reflejada del fondo
de aquel cristal húmedo en la orilla de la colina y agitado por las olas de
la fuerte brisa mañanera. Quisiera que el sosiego engendrado ante mi, se transmita al día siguiente en lindas sonrisas, que sutiles árboles sostienen en sus
tallos coloridos y llenos de vida. Unos cuantos metros separan ese
floreciente amor de encanto susurrante, que con el bullicio de las aves
tempraneras prospera. Nos deja finalmente un encanto sublime,
rotundo y abismal, que retorna a los pocos metros de distancia que
intervienen en la grande intriga del primer contacto por proceder entre
los dos amores naturales suspicaces ante el infinito y hermoso
ambiente externo."
una distancia que prolifera sed de reencuentro.
Bendita distancia aquella, separa dos grandes murallas,
que apaciguan una intensa floración de sentimientos.
Perdido en el zócalo de aquel viejo y añejo puente de río primaveral,
sonrió afligidamente, contándole al mundo aquella lejanía que separa
nuestras dos grandes murallas sin fin de lucha.
Unos cuantos metros son el camino del vertiente destino
que ha de unir las grandes colinas que anhelan una reconciliación cercana.
Libre en el cielo se despliega esa sonrisa guasona, reflejada del fondo
de aquel cristal húmedo en la orilla de la colina y agitado por las olas de
la fuerte brisa mañanera. Quisiera que el sosiego engendrado ante mi, se transmita al día siguiente en lindas sonrisas, que sutiles árboles sostienen en sus
tallos coloridos y llenos de vida. Unos cuantos metros separan ese
floreciente amor de encanto susurrante, que con el bullicio de las aves
tempraneras prospera. Nos deja finalmente un encanto sublime,
rotundo y abismal, que retorna a los pocos metros de distancia que
intervienen en la grande intriga del primer contacto por proceder entre
los dos amores naturales suspicaces ante el infinito y hermoso
ambiente externo."