H.Nossa
Poeta recién llegado
Te veo llegar pequeño gorrión, por la vereda que te vió partir
cansada de fríos inviernos, harta de primaveras
con tu equipaje de viejos amores
y cigarro en tu boca, ausente de besos.
A la lumbre de solitarios faroles
y la penumbra de inciertos amores,
al calor del vino y melancólicos mandoleones
buscaba la libertad en otros sueños;
creíste emancipar tu tristeza
y así hallar tu dulce sortilegio.
Llegas de nuevo a mí, buscando a tu dolor alivio
hallando refugio en mi humilde nido,
ese que nunca tu fragancia olvidó;
tu corazón en mis manos se durmió
los cántaros de tus ojos lloraron
huérfanos de afecto, abandonados por el amor.
Quise besar tus ojos morenos
plenos de luces y gran resplandor,
quise besar tus labios floridos
saturados de inciertas verdades
y piadosas mentiras sin razón;
quise besar tu corazón dormido,
lacerado por flechas de cupido
pero amor mío: vi tu alma, me ahuyentó el frío.