Cecilia Leiva Arangua
Poeta adicto al portal
TANTO TIEMPO GUARDANDO SILENCIO
Tanto tiempo sin decir lo que siento,
sólo he guardado silencio
y ahora me ahoga este sentimiento.
Una profunda intensidad le diste a mi vida,
desde el primer día,
cuando por primera vez a tus ojos miré y pude comprender
que eras lo que tanto un día soñé
Fue la intensidad de tus miradas, de tus caricias y tus palabras,
la intensidad que pones en la vida día a día.
Que locura sentí cuando me estrechabas en tus brazos
y aún no podía expresar lo que por ti sentía,
pero era una locura desmedida.
Que alborotada estaba mi vida,
eras la llama que mi piel quemaba con cada mirada,
no podía comprender lo que en mi sucedía,
eras tan distinto a todo lo que conocía
y ahora tristemente te marchas para siempre de mi vida,
dejándome arraigado en lo más profundo de mi ser,
este sentimiento que me quema hasta la piel.
No quiero seguir callando lo que por ti siento,
me ahoga este silencio,
quiero elevar mi voz,
para que me puedas escuchar
y mis palabras a tus oídos puedan acariciar
y decirte entre susurros, que sin ti ya no puedo estar,
quiero que tus brazos me quemen la piel una y otra vez.
Tanto tiempo sin decir lo que siento,
que el silencio se ha transformado en fuego,
que me quema por dentro.
Y esta noche donde rompo el silencio y elevo mi voz,
quiero gritar a viva voz,
¡que me estoy quemando por amor!
Tanto tiempo sin decir lo que siento,
sólo he guardado silencio
y ahora me ahoga este sentimiento.
Una profunda intensidad le diste a mi vida,
desde el primer día,
cuando por primera vez a tus ojos miré y pude comprender
que eras lo que tanto un día soñé
Fue la intensidad de tus miradas, de tus caricias y tus palabras,
la intensidad que pones en la vida día a día.
Que locura sentí cuando me estrechabas en tus brazos
y aún no podía expresar lo que por ti sentía,
pero era una locura desmedida.
Que alborotada estaba mi vida,
eras la llama que mi piel quemaba con cada mirada,
no podía comprender lo que en mi sucedía,
eras tan distinto a todo lo que conocía
y ahora tristemente te marchas para siempre de mi vida,
dejándome arraigado en lo más profundo de mi ser,
este sentimiento que me quema hasta la piel.
No quiero seguir callando lo que por ti siento,
me ahoga este silencio,
quiero elevar mi voz,
para que me puedas escuchar
y mis palabras a tus oídos puedan acariciar
y decirte entre susurros, que sin ti ya no puedo estar,
quiero que tus brazos me quemen la piel una y otra vez.
Tanto tiempo sin decir lo que siento,
que el silencio se ha transformado en fuego,
que me quema por dentro.
Y esta noche donde rompo el silencio y elevo mi voz,
quiero gritar a viva voz,
¡que me estoy quemando por amor!
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