Ibrahim Sadhid
Poeta recién nacido
¡Ven! Camina hacía mí,
descansa, relájate, respira.
Percibe el olor fragate de Rosa y jazmín.
Prueba el dulce ácido de fresas con
miel,
Dejar que el tiempo se inmortalice en una mirada.
Déjame contemplar extasiado tu sagrado cuerpo,
besar el cielo de tus labios,
el néctar de tu boca,
transcender las ansias locas,
y acariciar las cimas de tus senos.
Bajar al mismo centro,
besar la flor de la existencia,
beber el agua cristalina de tu fuente,
y subir nuevamente al mismo cielo.
Déjame introducirme al altar de tu cuerpo.
El fuego que despierta el movimiento, el diálogo de tu respiración con la mía.
Tu sudor, mí sudor un sólo cuerpo.
Tu amor y mí amor en espléndida explosión... creando el Universo.
¡Te amo!
descansa, relájate, respira.
Percibe el olor fragate de Rosa y jazmín.
Prueba el dulce ácido de fresas con
miel,
Dejar que el tiempo se inmortalice en una mirada.
Déjame contemplar extasiado tu sagrado cuerpo,
besar el cielo de tus labios,
el néctar de tu boca,
transcender las ansias locas,
y acariciar las cimas de tus senos.
Bajar al mismo centro,
besar la flor de la existencia,
beber el agua cristalina de tu fuente,
y subir nuevamente al mismo cielo.
Déjame introducirme al altar de tu cuerpo.
El fuego que despierta el movimiento, el diálogo de tu respiración con la mía.
Tu sudor, mí sudor un sólo cuerpo.
Tu amor y mí amor en espléndida explosión... creando el Universo.
¡Te amo!