Me adhiero a la ironía que me ofrece la vida de seguir bostezando,
de empaparme de todo lo que me brinda día tras día,
me encuaderno en su libro y disputo las hojas blancas
para llenarlas de garabatos semejantes a bocetos maravillosos,
sacados de una tarde veraniega, mágica,
acariciada por el horizonte de la mano de un sol
caduco de vuelta a su cubil nocturno para dejar paso a su hermana luna;
Lisonjera, asoma su carita tras la cola de las ultimas nubes
que perezosas abandonan el pedestal azul
por el cual discurren un día si y otro también
agarradas las unas a las otras como una reata de elefantes por la sabana.
de empaparme de todo lo que me brinda día tras día,
me encuaderno en su libro y disputo las hojas blancas
para llenarlas de garabatos semejantes a bocetos maravillosos,
sacados de una tarde veraniega, mágica,
acariciada por el horizonte de la mano de un sol
caduco de vuelta a su cubil nocturno para dejar paso a su hermana luna;
Lisonjera, asoma su carita tras la cola de las ultimas nubes
que perezosas abandonan el pedestal azul
por el cual discurren un día si y otro también
agarradas las unas a las otras como una reata de elefantes por la sabana.
Realza la grandeza,
la inmensidad misericorde que desplanta
todo vestigio donde predomina el blanco y negro sobre el iris perecedero,
acompañando el sanguinolento hilo ennegrecido
que marca el principio del reinado lunático.
la inmensidad misericorde que desplanta
todo vestigio donde predomina el blanco y negro sobre el iris perecedero,
acompañando el sanguinolento hilo ennegrecido
que marca el principio del reinado lunático.
Una cadencia armónica se complace en disfrutar
del bienaventurado acorde de un grillo
recostado en el barbecho que da entrada a la medialuna,
asemejando sementeras de hinojos gigantes
entre las peñas grises se disgregan las sombras.
del bienaventurado acorde de un grillo
recostado en el barbecho que da entrada a la medialuna,
asemejando sementeras de hinojos gigantes
entre las peñas grises se disgregan las sombras.
Vuela, tras las primeras luciérnagas disimulada,
una bocanada olvidada del aire
rebotando entre los placidos juncos.
Todo parece extrañamente adormecido entre la distancia y la quietud,
en un sueño irreal que descansa en la esperanza de la luz,
adquiriendo un oscuro letargo lleno de tonalidades e irremediablemente
absorto por la incontinencia nocturna
que obedece día tras día la severidad temporal inacabable
una bocanada olvidada del aire
rebotando entre los placidos juncos.
Todo parece extrañamente adormecido entre la distancia y la quietud,
en un sueño irreal que descansa en la esperanza de la luz,
adquiriendo un oscuro letargo lleno de tonalidades e irremediablemente
absorto por la incontinencia nocturna
que obedece día tras día la severidad temporal inacabable
El camino, es un camino zigzagueante
entre arbustos dorados y zarzamoras grises,
empinándose atraviesa el sendero de los huertos dormidos
entre las entretelas del milagro escondido de los besos,
besos, que simplemente van llenando la fosa que se advierte
lejana entre medianas colinas que sirven de limite al valle de las caricias,
esas caricias que se dedican las miradas ,
entre el compromiso adquirido de unos ojos verdes
y el azul de unas pupilas cuando enfocan
el centro mismo del sentimiento asiduo
que les infiere la irrefutable orden de una mirada,
un silencio traspasa apresurado
la indeleble linea separatista habida entre el punto y seguido
después de una interminable parábola
creada por los ojos que pretenden mirar
y las pupilas dispuestas a recibir el calor de esa supuesta mirada.
entre arbustos dorados y zarzamoras grises,
empinándose atraviesa el sendero de los huertos dormidos
entre las entretelas del milagro escondido de los besos,
besos, que simplemente van llenando la fosa que se advierte
lejana entre medianas colinas que sirven de limite al valle de las caricias,
esas caricias que se dedican las miradas ,
entre el compromiso adquirido de unos ojos verdes
y el azul de unas pupilas cuando enfocan
el centro mismo del sentimiento asiduo
que les infiere la irrefutable orden de una mirada,
un silencio traspasa apresurado
la indeleble linea separatista habida entre el punto y seguido
después de una interminable parábola
creada por los ojos que pretenden mirar
y las pupilas dispuestas a recibir el calor de esa supuesta mirada.
Avecinándose esta la mañana,
entretejiendo en los lirios que asoman su corola blanca
entre los juncos de las riberas aquellas
que se alejan de la mano del ayer,
ya pasó la cresta de las amapolas por los trigales dorados,
tiembla la vereda por el sendero hasta llegar a la cima, a la tarde,
a la cenicienta tarde que ve pasar las reatas de nubes por la sabana azul.
entretejiendo en los lirios que asoman su corola blanca
entre los juncos de las riberas aquellas
que se alejan de la mano del ayer,
ya pasó la cresta de las amapolas por los trigales dorados,
tiembla la vereda por el sendero hasta llegar a la cima, a la tarde,
a la cenicienta tarde que ve pasar las reatas de nubes por la sabana azul.
Atrevidas se disgregan las rocas
entre el gris barroco que va despuntando;
Allá, en la alameda los quejigos nuevos
pintan las veredas con sus pies descalzos
y entre el laberinto se espesan frondosos los álamos blancos.
entre el gris barroco que va despuntando;
Allá, en la alameda los quejigos nuevos
pintan las veredas con sus pies descalzos
y entre el laberinto se espesan frondosos los álamos blancos.
En la algarabía que se va formando
callan las esquinas que llegan temblando
con sus ave frías jilgueros y tordos,
cantan ruiseñores la haza se llena de semillas verdes,
la besana arde y en le torbellino que se va formando
entre el sol y el aire,
giran caprichosos los amaneceres
que cortan osados los dibujos rectos que nos gustan tanto.
callan las esquinas que llegan temblando
con sus ave frías jilgueros y tordos,
cantan ruiseñores la haza se llena de semillas verdes,
la besana arde y en le torbellino que se va formando
entre el sol y el aire,
giran caprichosos los amaneceres
que cortan osados los dibujos rectos que nos gustan tanto.