poetamaldita
Poeta recién llegado
Las olas aún suspiran, con el peso de su marcha
La marea se encabrita, y arremete contra las lanchas.
Siento, en este aire enrarecido, la sal que de mis lágrimas se une al mar
Cuando caiga el anochecer, y se vuelvan frías estas cuencas vacías de tanto llorar.
Él se fue, y no dejo a ninguno en su reemplazo
Yo lo seguí, pero no lo encontré en el cielo raso.
Muchas fueron las veces que suspiré, recostada en su regazo
Pocas fueron las que me cerró las puertas con un portazo.
El oleaje se apacigua con cada astro que se apaga
Y yo sigo pensando en él, en esta tarde condenada.
La marea se encabrita, y arremete contra las lanchas.
Siento, en este aire enrarecido, la sal que de mis lágrimas se une al mar
Cuando caiga el anochecer, y se vuelvan frías estas cuencas vacías de tanto llorar.
Él se fue, y no dejo a ninguno en su reemplazo
Yo lo seguí, pero no lo encontré en el cielo raso.
Muchas fueron las veces que suspiré, recostada en su regazo
Pocas fueron las que me cerró las puertas con un portazo.
El oleaje se apacigua con cada astro que se apaga
Y yo sigo pensando en él, en esta tarde condenada.