iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una tarde en la ciudad
una mirada al exterior me informa
que ya casi son las siete.
No puedo percibir nada
no puedo ver nada
no puedo saber nada.
¿Qué me intriga de esta vida?
Su levedad
y su futilidad tan vana.
¿Qué me intriga de mi misma?
Mi poca voluntad,
y mi preferencia pagana.
Una tarde extinguiéndose en la ventana.
No es poesía ya, no es nada.
Está opacada su belleza
por la existencia mundana.
Se esfuerza ¿sabes? por alegrar
un poquito los ojos,
y otro poquito el alma.
Cada flor, cada planta lo intenta
pero la absurda ceguera
las rechaza.
¿Qué preguntas hay que quieras hacer?
y no sé si pueda contestarlas.
Una tarde que se pierde
en el total desinterés.
Hoy caminaré en vez de tomar el bus,
tal vez no sirva de nada,
pero ¿sabes?, ya estoy cansada,
de ser un pedazo de persona
que no observa su vida
y no agradece lo que le daban.
una mirada al exterior me informa
que ya casi son las siete.
No puedo percibir nada
no puedo ver nada
no puedo saber nada.
¿Qué me intriga de esta vida?
Su levedad
y su futilidad tan vana.
¿Qué me intriga de mi misma?
Mi poca voluntad,
y mi preferencia pagana.
Una tarde extinguiéndose en la ventana.
No es poesía ya, no es nada.
Está opacada su belleza
por la existencia mundana.
Se esfuerza ¿sabes? por alegrar
un poquito los ojos,
y otro poquito el alma.
Cada flor, cada planta lo intenta
pero la absurda ceguera
las rechaza.
¿Qué preguntas hay que quieras hacer?
y no sé si pueda contestarlas.
Una tarde que se pierde
en el total desinterés.
Hoy caminaré en vez de tomar el bus,
tal vez no sirva de nada,
pero ¿sabes?, ya estoy cansada,
de ser un pedazo de persona
que no observa su vida
y no agradece lo que le daban.
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