Miguel Font
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es un pasar de páginas la vida,
que deja mil sabores en la boca,
y en el final del libro habrá sin duda,
algunas tituladas con el nombre
de aquella flor que brotará a su tiempo,
amor tardío que cautiva siempre.
Aljófares existen que no siempre
consiguen justo precio en esta vida,
labrado está en el círculo del tiempo
que puede proferir la misma boca
bendición y blasfemia por un nombre
y que la convicción nace en la duda.
El joven no comulga con la duda
que está al acecho, agazapada siempre,
¿El cotizar es válido en tu nombre
si en mil sudores se le va la vida?
¿Será preciso alimentar tu boca
siendo el ahora el verdadero tiempo?
No puede nadie detener el tiempo
que inexorable borra toda duda,
temprano o tarde besarán tu boca.
Débil o esbelta, bienvenida siempre,
has de premiar la productiva vida,
uniendo sus anhelos a tu nombre.
He comenzado a pronunciar tu nombre,
sienten mis huesos que ha pasado el tiempo,
presagio del ocaso de la vida.
Porque en mis pasos se enredó la duda
y ya no son mis fuerzas las de siempre,
una tregua pidiendo está mi boca.
Quiero la resolana de tu boca
y ampararme en el manto de tu nombre.
La historia vuelve a repetirse siempre,
cuando la arena del reloj del tiempo,
se presiente engarzada por la duda
y recuerda que efímera es la vida.
Jubilación…¡Sin duda llegó el tiempo!,
de ser siempre fiel báculo en mi vida
y de mi boca bendecir tu nombre.
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