jose luis 1966
Poeta fiel al portal
Tatuando aquel tiempo
Unos labios tratando de murmurar tu nombre,
un espacio en las burbujas de un beso
y un tiempo que ya no vuelve.
Eres la mirada profunda.
Indomada
y perdida.
Tan solo las marcas de tus letras hacen rastros de que aun existes,
y yo,
no soy mas que un reincidente, imaginándote...
Me suena el lenguaje de tus sexos oscuros tapados sobre la vergüenza de una sabana.
La Geografía de tu cuerpo hecha valles y montañas.
El sonido de la lluvia sobre el balcón de cemento
y una tablilla faltando en tu ventana se ingeniaba como lámpara.
La noche se hizo muy noche,
pero mis labios orientados como brújulas, se perdían en los pantanos de tu cuerpo.
Después aparecían los apetitos
y tus dedos como duendes sobre el pelo.
y recitabas los poemas que dejabas incompletos para decir lo mismo.
Suplicas.
Gemidos.
Salvajismo femenino.
Escuchando ese "Dios mío" repetido al sentirte mujer y hacerme hombre al mismo tiempo.
Mi lengua recorría la piel mojada de sudor o de la lluvia filtrada del techo
y todo ese sabor era el paladar catando nuestro sentimiento.
A veces ni me sentías,
Me hacia insensible y tu volvías de nuevo.
Y la noche se convertia en Día sin darnos cuenta,
y pactábamos una tregua por el descanso ignorado,
mientras tendias tu blusa sobre el espacio en blanco de la tablilla, para improvisar la noche.
Hasta quedar rendidos...
y nos sentimos felices,
dueños de todo el mundo sin bienes ni presupuesto
Hasta que despertábamos juntos.
Para encontrarnos.
y después...entre besos,
oscurecía de nuevo.
Unos labios tratando de murmurar tu nombre,
un espacio en las burbujas de un beso
y un tiempo que ya no vuelve.
Eres la mirada profunda.
Indomada
y perdida.
Tan solo las marcas de tus letras hacen rastros de que aun existes,
y yo,
no soy mas que un reincidente, imaginándote...
Me suena el lenguaje de tus sexos oscuros tapados sobre la vergüenza de una sabana.
La Geografía de tu cuerpo hecha valles y montañas.
El sonido de la lluvia sobre el balcón de cemento
y una tablilla faltando en tu ventana se ingeniaba como lámpara.
La noche se hizo muy noche,
pero mis labios orientados como brújulas, se perdían en los pantanos de tu cuerpo.
Después aparecían los apetitos
y tus dedos como duendes sobre el pelo.
y recitabas los poemas que dejabas incompletos para decir lo mismo.
Suplicas.
Gemidos.
Salvajismo femenino.
Escuchando ese "Dios mío" repetido al sentirte mujer y hacerme hombre al mismo tiempo.
Mi lengua recorría la piel mojada de sudor o de la lluvia filtrada del techo
y todo ese sabor era el paladar catando nuestro sentimiento.
A veces ni me sentías,
Me hacia insensible y tu volvías de nuevo.
Y la noche se convertia en Día sin darnos cuenta,
y pactábamos una tregua por el descanso ignorado,
mientras tendias tu blusa sobre el espacio en blanco de la tablilla, para improvisar la noche.
Hasta quedar rendidos...
y nos sentimos felices,
dueños de todo el mundo sin bienes ni presupuesto
Hasta que despertábamos juntos.
Para encontrarnos.
y después...entre besos,
oscurecía de nuevo.
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