Te adivino
a mi manera formo de ti, con mi desquicio,
el alimento de una letra más para este vicio
de escribir, que siempre merodea mi figura
y aunque sea nada más que abreviatura
y te parezca nada más que un artíficio
solo tengo en las manos ejercício
del dibujo de las letras, por ventura.
Te adivino calmo y con rabias sorpresivas,
en actitud de alerta y otras de expectativa,
imperioso y enfático tan solo en la armadura,
en ocasiones flemático y en otras combativa,
arremetiendo con la voz más con cordura
adivinando el acaso sin perder altura.
Más te adivino también, quizás como algún niño
que un dulce una cruel mano le ha quitado
o quizás un guardián enajenado
de un verbo que un dia laceró su vida.
Te adivino en la esperanza de que un dia
venga la suerte a palmear tu espalda,
te adivino con la mirada tibia
y nunca como antes la palabra
la pronuncie el corazón a pecho abierto,
te adivino sintiendo en la sien el desconcierto
del silencio de tu barca sin amarras.
a mi manera formo de ti, con mi desquicio,
el alimento de una letra más para este vicio
de escribir, que siempre merodea mi figura
y aunque sea nada más que abreviatura
y te parezca nada más que un artíficio
solo tengo en las manos ejercício
del dibujo de las letras, por ventura.
Te adivino calmo y con rabias sorpresivas,
en actitud de alerta y otras de expectativa,
imperioso y enfático tan solo en la armadura,
en ocasiones flemático y en otras combativa,
arremetiendo con la voz más con cordura
adivinando el acaso sin perder altura.
Más te adivino también, quizás como algún niño
que un dulce una cruel mano le ha quitado
o quizás un guardián enajenado
de un verbo que un dia laceró su vida.
Te adivino en la esperanza de que un dia
venga la suerte a palmear tu espalda,
te adivino con la mirada tibia
y nunca como antes la palabra
la pronuncie el corazón a pecho abierto,
te adivino sintiendo en la sien el desconcierto
del silencio de tu barca sin amarras.