Te adivino
en la suave caricia de la brisa
de una cálida noche
de verano.
Te adivino
en la embriagadora fragancia
de una rosa que un recién desposado
regala a su esposa.
Te adivino
en el más exquisito manjar que
sólo los ángeles
hayan probado.
Te adivino
con todos y cada uno de mis sentidos
y también...en el silencio...
con los ojos cerrados,
pues tengo grabadas en mí,
tu voz y
el suave roce
de tus manos.
TERESA BENITO CHICOTE 26/01/2012
.
en la suave caricia de la brisa
de una cálida noche
de verano.
Te adivino
en la embriagadora fragancia
de una rosa que un recién desposado
regala a su esposa.
Te adivino
en el más exquisito manjar que
sólo los ángeles
hayan probado.
Te adivino
con todos y cada uno de mis sentidos
y también...en el silencio...
con los ojos cerrados,
pues tengo grabadas en mí,
tu voz y
el suave roce
de tus manos.
TERESA BENITO CHICOTE 26/01/2012
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