pablo7972
Poeta que considera el portal su segunda casa
[video=youtube;PB4gEf6eDHM]http://www.youtube.com/watch?v=PB4gEf6eDHM[/video]
Y cogí una piedra del suelo
y apunté a las nubes,
a una que volaba sola y de color coca cola
de entre miles de ellas como asoman...
la tuya, tan lejana como necesaria,
apartada contra los pasillos abarrotados de la distancia;
y yo, con la piedra en mi mano,
redondeada del arañar de la marea,
del abaneo de las orillas y sus olas,
aguardándote ellas como yo
desde siempre te habría esperado...
¿cómo no acertarte... cómo no apuntar
con la destreza de quien necesitara
cada instante y cada instante
para profundamente amarte?
Yo tengo que atraer esa nube a mi alfombra
para poder tenderme en tus brazos
y vestirlos, cubrirlos con el pañuelo de mi sonrisa,
trajeada para ti con tu pintalabios preferido
empolvado en éxtasis,
como hipnotizado el tiempo que todavía te mira
desde que corren los segundos y huyen
por la salva de tu voz con vida al segundero;
y tú ya estabas ahí,
transformándome y sobrecogiéndome
con tan solo mirarte y hablarle a tu sorpresa
para que de los hemisferios, meridianos, paralelos,
y de todas las dimensiones que habitan en el espacio
mi princesa fueras coronada
y heredera, como yo te lego,
de los lustres y sombras de mi tiempo;
y abandonar sin auspicio la lógica
y todas las lógicas en el bolsillo vacío
de nuestras manos tomadas con cariño
mientras le queden segundos
a los arrastrados y andrajosos siglos,
que, casi sin fe, sueñan a ser humanos
para, ya no soñando, despiertos...
amanecer
y amanecer
y amanecer contigo.

Y cogí una piedra del suelo
y apunté a las nubes,
a una que volaba sola y de color coca cola
de entre miles de ellas como asoman...
la tuya, tan lejana como necesaria,
apartada contra los pasillos abarrotados de la distancia;
y yo, con la piedra en mi mano,
redondeada del arañar de la marea,
del abaneo de las orillas y sus olas,
aguardándote ellas como yo
desde siempre te habría esperado...
¿cómo no acertarte... cómo no apuntar
con la destreza de quien necesitara
cada instante y cada instante
para profundamente amarte?
Yo tengo que atraer esa nube a mi alfombra
para poder tenderme en tus brazos
y vestirlos, cubrirlos con el pañuelo de mi sonrisa,
trajeada para ti con tu pintalabios preferido
empolvado en éxtasis,
como hipnotizado el tiempo que todavía te mira
desde que corren los segundos y huyen
por la salva de tu voz con vida al segundero;
y tú ya estabas ahí,
transformándome y sobrecogiéndome
con tan solo mirarte y hablarle a tu sorpresa
para que de los hemisferios, meridianos, paralelos,
y de todas las dimensiones que habitan en el espacio
mi princesa fueras coronada
y heredera, como yo te lego,
de los lustres y sombras de mi tiempo;
y abandonar sin auspicio la lógica
y todas las lógicas en el bolsillo vacío
de nuestras manos tomadas con cariño
mientras le queden segundos
a los arrastrados y andrajosos siglos,
que, casi sin fe, sueñan a ser humanos
para, ya no soñando, despiertos...
amanecer
y amanecer
y amanecer contigo.
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